Maea: Shadow of the God-Emperor

EN EL TRONO DEL DRAGÓN (parte IV)

PJs: Frederick, Roc, Yctarán

300 años antes…

En lo alto de un risco cerca del Valle de los Héroes, dos hermanos gemelos elfos se disponen a luchar por el control de la espada Olden

Hoy.

Frederick Sandrino llega por fin al Valle de los Héroes. En la explanada le esperan Aeneas y Mainyu, que observan su descenso con tranquilidad. Frederick comprueba sus fuerzas y opina que sólo dos de los Caballeros del Dragón que le acompañan pueden hacer algo contra enemigos así de poderosos: un joven humano llamado Genger Valdoff y un misterioso cambiante llamado Caronte. Frederick se dirige a hablar con Aeneas. Este dice que debería estar orgulloso de estar frente a dos de los Apóstoles del Segundo Centinela y reconoce estar aquí pare llevarse la espada Olden. Frederick intenta coger a sus oponentes por sorpresa saliendo corriendo hasta el lugar donde reposa la espada, pero ve horrorizado que ese lugar ya está ocupado… y sus ocupantes parecen ser versiones oscuras de Yctarán y Roc. Decenas de Infinitos surgen de los alrededores y se lanzan contra la soldadesca. El doble de Yctarán cubre la puerta de la estatua mientras el doble de Roc cubre a Aeneas, que desata su guadaña y hace que su cuervo lance sus garras envenenadas contra sus enemigos, mientras Mainyu alza el vuelo y se aleja del combate. El combate es una auténtica masacre, y Aeneas una auténtica bestia. Caronte y Genger acaban cayendo prisioneros y Frederick logra escapar, pero con varias heridas serias en su pecho y con Aeneas persiguiéndole. Escondido en el bosquecillo aledaño al bosque, Frederick logra escapar de Aeneas… pero se encuentra con la elfa enmascarada, que descubre sus ojos rojos brillantes y se presenta como Mana Mytril—y que empuña a Olden en su mano diestra.

Mientras tanto, Yctarán y los suyos atraviesan el Bosque de los Gambrinos. Finalmente llegan hasta un claro del bosque donde hay unas pequeñas ruinas y donde el Gran Maestre Till Krauser, terriblemente malherido y rodeado de cuerpos de gambrinos, se defiende de varias de estas bestias. Habiendo aprendido de su anterior combate y actuando como una efectiva unidad, Yctarán y los Caballeros del Dragón logran poner a Krauser a cubierto y acabar con sus enemigos. El Gran Maestre les agradece su acción y les explica que su escolta fue asaltado por dos Magistrados, que le arrebataron lo que estaba trayendo hasta Sarik: una reliquia llamada la Puerta de Himmel, y cuya utilidad es abrir un portal hacia el plano donde moran los Centinelas. El grupo decide ir hacia Sarik a unirse a la defensa de la ciudad, pero Krauser manda un grupo hacia el Valle de los Héroes a socorrer a Frederick y defender la espada Olden. Yctarán, Tor y Don toman tres caballos y salen a galope hacia el Valle.

Y al lado del Valle, en el mismo lugar donde Karras y Mytril se enfrentaron tres siglos antes, Mana le explica a Frederick que ambos son partes de dos clanes opuestos dentro de la rama Sandrino: ella desciende de Mytril, que pactó con demonios y huyó al extranjero; él desciende de Karras, que ganó la batalla y se quedó en Darabont... los dos gemelos que lucharon por la espada Olden y que escindieron la familia en dos. Mana ha matado a todos los familiares de Frederick, y ahora está dispuesta a hacer lo mismo con los dos últimos: Hel-Kasi Sandrin y su hijo Frederick. Aliviado de saber que su padre sigue vivo, Frederick intenta convencerle de que espere a que esté recuperado de su combate anterior para tener un duelo digno. Mana accede, pero utiliza la espada Olden para crear un fénix de fuego en el cielo y alertar a Aeneas. Frederick usa sus garras de gato para descender el acantilado y Aeneas llega frente a Mana. Ambos observan la huída de Frederick y tras intercambiar un par de palabras corteses, Aeneas golpea a Mana y ambos se preparan a enfrentarse.

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Biyu

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