Maea: Shadow of the God-Emperor

EL ROBO DE LA TABLILLA

PJs: Frederick, Saraedryl, Yctarán

Una vez más los antiguos miembros del Pelotón se encuentran en Anestaris, en una taberna, decidiendo qué hacer mientras se termina la investigación sobre el Hiperion o al menos la Brújula de Elkonig reacciona. Su respuesta viene en forma de su antiguo amigo Ruak Highway, que por fin ha terminado de descifrar la tablilla que encontraron nueve años atrás y que necesita una vez más de su ayuda. Según Ruak, una tablilla similar se encuentra en exposición permamente en Heraklis, la capital de una confederación de ciudades al este del Valle; los señores de Heraklis la consideran como legitimación de sus aspiraciones de crear un poderoso país en la zona. Ruak intentó acceder a ella para estudiarla, pero fue rechazado. Frederick Sandrino no parece muy contento con la idea de asaltar un país vecino y robarles un tesoro nacional, pero Ruak dice que sólo necesita estar un minuto a solas con la tablilla para estudiarla. Roc Riverside no está interesado en el asunto y decide que se reunirá de nuevo con sus amigos y volverá al Pozo de las Sombras, donde tiene asuntos pendientes. Ruak opina que necesitarán la ayuda de alguien más, así que acuden a la Torre Roja que recientemente ha vuelto a ocupar Saraedryl Ghaele, ahora convertida en una Maga Sangrienta como su maestro Evaristus el Ungido. Tras escuchar la historia y comprender que está relacionada con los sucesos de Lul’Ar Nur, la eladrin decide unirse a sus antiguos compañeros en esta nueva aventura.

El viaje hasta Heraklis por el litoral es largo pero bastante tranquilo. La llegada a la capital tambien ocurre sin ningún contratiempo. Tras establecerse en una posada, Saraedryl decide que utilizará su nombre real para investigar usando su posición social en Canolia y se aloja en una habitación contigua al resto de los chicos. Ruak pone a los aventureros en contacto con un gnomo llamado Sylven, que es todo un broker de información, y que no sólo les pone en antecedentes sobre la situación de la ciudad sino que les habla de alguna de las personalidades más importantes. Por lo visto, la tablilla que hay en exposición en el Palacio del Ministerio de Exteriores es sólo un facsímil y la auténtica está escondida en los sótanos, aunque la sacan cuando hay alguna gran fiesta. Yctarán descubre que la siguiente fiesta se celebrará cinco días despues, así que los aventureros se separan. Saraedryl se presenta ante el agregado militar de Canolia, a quien todos consideran más bien un espía, y tras una agradable conversación consigue una invitación para la fiesta para ella y un acompañante y descubre que la tablilla está protegida por una palabra de mando mágica; Frederick consigue lo mismo del Embajador de Hitte, pero su invitación la va a utilizar Yctarán: el elfo se va a a infiltrar en el palacio una noche antes de la fiesta para intentar averiguar la palabra de mando. Consideran intentar acercarse a una noble extranjera llamada Sabina que últimamente se ve mucho por las fiestas de la ciudad, pero deciden que no es necesario. Frederick e Yctarán realizan una excursión nocturna a los alrededores para saber algo sobre el terreno en el que se mueven.

Una noche antes de la fiesta, Saraedryl e Yctarán observan cómo el valiente elfo trepa a lo alto del palacio y se descuelga por la chimenea utilizando un arnés y ayudado por un ungüento alquímico. Una vez dentro, Frederick comienza a deslizarse por los corredeores esquivando los distintos guardias y estando una vez a punto de ser descubierto pero salvándose gracias a que trepa con rapidez al techo de la habitación. Tras varias agónicas horas, Frederick llega por fin a una habitación vacía cercana al área enrejada donde supone que se encuentra la famosa tablilla y se prepara para pasar allí la noche.

Llega la noche de la fiesta. Saraedryl se presenta con Ruak como pareja, e Yctarán se acerca en solitario. La eladrin se dedica a mariposear socialmente entre los invitados y logra seducir al mismísimo Ministro de Exteriores, que la invita a ver los pisos superiores y la biblioteca secreta del palacio, en el sótano. Parece ser que la palabra de mando sólo la conocen él y el capitán de la guardia. La eladrin rechaza sútilmente los acercamientos del hombre pero logra hacerse una idea mental bastante buena de cómo es la distribución del palacio. Mientras tanto, la famosa Sabina se acerca a Yctarán y flirtea con él sin éxito. Llegado el momento de la noche adecuado, el Ministro y varios soldados bajan al sótano en busca de la tablilla real y Frederick entra en acción. Agudizando el oído obtiene la contraseña y, cuando la tablilla es sacada al piso superior, saca un traje de gala de su saco de contención y se suma al baile. Frederick y Saraedryl bailan e intercambian información. La tablilla está protegida por una trampa y Frederick quiere escabullirse con Ruak antes de que vuelvan a bajar la tablilla, así que querría algún tipo de distracción… e Yctarán tiene su propio sistema. Dicho y hecho, Yctarán saca a bailar a Sabina y disimuladamente la lanza contra la mesa de las copas, creando un escándalo que el elfo y el arqueólogo utilizan para bajar al sótano, forzar la cerradura y esconderse en un armario dentro del cuarto fuerte. Cuando la conmoción ha pasado, los soldados bajan la tablilla de nuevo e Yctarán cree ver a Sabina escabullirse hacia los pisos superiores con el capitán de la guardia; cuando se lo comenta a la eladrin esta sospecha algo raro, ya que cree que Sabina lleva vigilándoles toda la noche. Cuando varios soldados se acercan a hablar con el Ministro, Saraedryl teme lo peor y simula un altercado con Yctarán, acercándose despues al Ministro y escuchando las palabras “dragón avistado”. Temiendo que pueda tratarse del mismo dragón que les arrebató parte de la tablilla nueve años atrás, Saraedryl simula sentirse mal para llegar a las estancias superiores y seguir a Sabina. Mientras, en el sótano, Frederick y Ruak salen de su escondrijo y el arqueólogo calca el bajorrelieve; tras dejar fuera de combate al guardia, los dos se preparan a escapar… pero la pared estalla.

En el agujero de la pared pueden ver la silueta de un dragón rojo cabalgado por un jinete.

La explosión resuena por todo el palacio. Saraedryl saca su varita y corre hacia las escaleras que conectan directamente con el sótano, pero es interceptada por Sabina, que dice que no puede permitir que bajen esas escaleras y se transforma en una guerrera portando una lanza mágica con la que hiere a la eladrin, atacando como un relámpago. Yctarán toma sus armas y corre a apoyar a su amiga, mientras en los sótanos Frederick se enfrenta a numerosos shadar kai que han aparecido allí, acompañados por un mediano y un viejo conocido: el mercenario Immelis.

Yctarán arremete contra Sabina, pero Saraedryl pronto se recupera y utiliza sus poderes para retener a la humana y dejar que el guerrero baje escaleras abajo y arremeta contra los shadar kai. En el sótano Frederick se enfrenta a sus enemigos mientras Ruak es derribado por las flechas de Immelis. Saraedryl logra retener a Sabina el tiempo suficiente para que no pueda unirse a la refriega, y pronto todos los enemigos se retiran no sin que antes el dragón desate su aliento de fuego contra Yctarán sin mucho éxito. Frederick se acerca a recoger a Ruak, descubriendo que le han robado el calco, tras lo cual actua rápidamente y roba la propia tablilla, escapando por la brecha que causó el dragón.

Cuando pasa la conmoción y vuelve la normalidad, los aventureros se vuelven a reunir. Pronto descubren que Sylven ha abandonado la ciudad, posiblemente trabajando con Sabina. Ruak indica que en la posición donde marca la tablilla hay un portal dimensional a un lugar supuestamente con grandes riquezas al que sin duda tambien se estan diriguiendo sus rivales con algo de ventaja. Y Frederick, por su parte, tiene sus propios planes respecto a la tablilla…

Comments

¿Así que el gnomo trabaja con los del dragón rojo? Interesante…

Ah, recordadme que eche unos cuantos kilos de dinamita en el saco de contención de Frederick, empiezo a verle la utilidad.

EL ROBO DE LA TABLILLA
 

No tienes dinero para comprar dinamita, mendigo maleante

EL ROBO DE LA TABLILLA
 

Pues ya me dejarás pasta.

EL ROBO DE LA TABLILLA
 

Estírate un poco.

EL ROBO DE LA TABLILLA
Biyu

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