Maea: Shadow of the God-Emperor

HACIA EL FUTURO (parte I)
PJs: Frederick, Roc, Yctarán

Es un día de primavera en la ciudad de Anestaris. Yctarán de Sarik observa cómo su hijo mayor entrena con la espada junto a su maestro de armas en el patio del castillo. Entonces llega un paje, hinca rodilla y le dice que un grupo de soldados venidos de la Gran Guerra Interplanar ha llegado a la ciudad. Yctarán ordena que se les acoja y, ante el interés de su primogénito en conocer historias de la guerra, decide invitarles a cenar.

En la cena, donde asisten el príncipe y su bella hermana gemela, así como Frederick, su pareja Cristin Pall y su hija Galadriel, así como Roc Riverside y su mecenas la Duquesa de Goldfinger, se presentan el Capitán Kalper, un humano barbado, y su segundo, Balfur, un enano callado. El capitán les cuenta que sus fuerzas se retiraron del Pozo de las Sombras, de la ciudad de Penumbra, y que la cosa es preocupante, ya que ese plano tiene conexiones naturales con el Mundo Primario. Kane Stormwind está dividiendo efectivos del resto de Ecos y mandándolos al Pozo de las Sombras para evitar que las fuerzas del Centinela puedan entrar. Además les dice que durante el viaje de vuelta casi un tercio de su compañía fue despedazada durante el viaje planar: el orden planar es cada vez más caótico, pero asumen que el Centinela está al menos cumpliendo parte de sus obligaciones ya que no se está desmoronando. Va a descansar un par de días y después a volver al Pozo de las Sombras, a pesar de que lo ve todo muy oscuro.

Durante la cena un paje aparece con una sorprendente noticia: Aribella Sandrino ha llegado a palacio y solicitado una audiencia. Frederick se reencuentra con su hermana y le presenta a su sobrina, y la bella elfa les comunica que trae un mensaje de Elabrin Elkonig: la Torre Negra se encuentra estacionada cerca de Anestaris, y el elkonig desea hablar con ellos. Aunque Yctarán no olvida las penurias que el misterioso Elabrin les hizo pasar, al final accede a acompañar a sus amigos hasta la Torre Negra. Allí se reúnen no sólo con Elabrin sino con Zakari, que aparentemente ha pasado los últimos años como alumna del elkonig. Este les dice que la situación está muy mal: si Shadowfell cae, lo hará Tarkin-1 y con él todo el multiverso. Elabrin le da a Roc la Clave Pérfida, un antiguo código que obtuvo del Dios-Emperador siglos atrás y con el que Rynn puede recuperar su personalidad original. Tras esto, Elabrin decide sacrificarse para que vuelva la magia premengánica temporalmente (aunque esta después desaparecerá para siempre). El elkonig se despide de su amada Aribella y desaparece en un estallido de luz, devolviéndole a los magos del mundo sus poderes mágicos ancestrales. Zakari hereda la Torre Negra, con la que lleva a los héroes hasta el Eco donde está el enemigo reuniendo sus tropas: un mundo desierto e inclemente llamado Máscara. El antiguo magistrado Mefisto Zark, ahora trabajando para Mainyu, se encuentra en el plano y ha convencido a dos de los antihéroes más grandes del mundo, Nanek y Cyril, de que sólo ayudando a las fuerzas del Centinela será dejado su mundo intacto. Si los héroes pudieran capturar a Zark, podrían descubrir dónde se esconde el Centinela y quizás poder acabar con él.

Los héroes se dividen: Yctarán vuelve a Tarkin con la Torre Negra, mientras Roc y Frederick se infiltran en el inmenso ejército del Centinela. Este ha ocupado Carthana, una ciudad en un cráter en el centro del desierto, donde un ejército de casi dos millones de monstruos y humanoides espera para comenzar la invasión del Pozo de las Sombras. Los dos héroes se infiltran en el campamento y toman buena nota de los efectivos enemigos.

Mientras tanto, la Torre Negra llega hasta el cuartel general de las fuerzas de Tarkin, en Bedia. Yctarán le explica a Kane Stormwind y Vania Valdoff la situación, y estos se disponen a reunir el ejército en los campos de Darabont. Tras esto, Yctarán vuelve a Anestaris e informa a sus tropas de que se están movilizando. Desoyendo los consejos de Elena Silverhand, Yctarán da una (mediocre) arenga a sus tropas y se prepara para partir, no sin que antes Arcadia Anovak le entregue de vuelta el Hiperion, ya que considera que él tendrá una mayor oportunidad de luchar contra el Centinela. Tras esto, las fuerzas de Tarkin se reúnen en Darabont y se dividen en dos partes: Vania dirigirá la mitad de los efectivos a través del inmenso portal que construirá Tina y Kane dirigirá la otra mitad del ejército al Pozo de las Sombras para atraparles en el caso de que intenten cruzar el portal.

Las fuerzas tarkinianas aparecen alrededor de Carthana, pillando desprevenidos a los rufianes reunidos. Una bestial contienda de más de cuatro millones de efectivos estalla, con todos los seres imaginables de todos los planos implicados. Roc y Frederick se unen a la lucha, y pronto se encuentran a Naseth Diezfilos, superviviente del segundo Pelotón de las Ánimas, aún deseoso de venganza por la muerte de su hijo tantos años atrás. Frederick acaba con la escolta del elfo y este mantiene un igualado duelo con Frederick, que este finalmente gana acabando con la vida de su insistente enemigo.

No muy lejos de allí, un soldado orco logra derribar a Yctarán de su caballo y este, tras acabar con su oponente, se enfrenta a la doble interplanar de Aris Riverside, que grita que no está dispuesta a que nadie le arrebate su segunda oportunidad en la vida. La enloquecida mujer logra herir a Yctarán con sus poderes divinos pero este siega la vida de Aris, que muere sin decir una última palabra. Aturdido por haber matado a Aris, aunque no fuera la que él conocía, Yctarán apenas se da cuenta de que sus enemigos comienzan a retirarse y a atravesar el portal de Carthana hacia el Pozo de las Sombras, a la vez que más y más refuerzos comienzan a venir de todos los Ecos dominados por el Centinela.

No son los únicos refuerzos que llegan a la batalla. Cerca del grupo de Roc y Frederick aparece un inmenso ejército eladrin sorprendentemente dirigido por la elkonig Nai, que se revela como un avatar de la Duquesa Negra. Y junto a Yctarán, miles de muertos vivientes vestidos con armaduras negras parten de la niebla, dirigidos por el dracolich de Agaethis Björn.

View
HACIA EL FUTURO: INTRODUCCIÓN

Han pasado 15 años desde el final del conflicto contra Heraklis.

Finalmente, gracias al esfuerzo del rey de Darabont y del nuevo mando del Magisterio, el resto de Tarkin ha comprendido el peligro que representa el Segundo Centinela para toda la existencia y se ha conseguido crear un ejército combinado con efectivos de diversos países y ciudades, todos ellos antiguos miembros del Imperio Infinito del Dios-Emperador, un ejército que ha partido del mundo para intentar entorpecer si no detener las labores de conquista del enemigo. La red de portales azlán se cerró en gran parte del mundo y cristales de interferencia reydianos han sido colocados en todos los lugares donde se conoce la existencia de portales interdimensionales. El populacho sabe de la existencia de esta contienda, pero muy pocos son capaces de imaginar qué representa y la consideran poco más que una guerra lejana, viviendo sus vidas con normalidad. Los sabios y magos de Tarkin, conscientes de los movimientos astrales, viven mucho más preocupados.

La Gran Guerra Interplanar entre las débiles fuerzas de Tarkin y las del Segundo Centinela ha rugido violentamente a través del multiverso; los intentos de las fuerzas de Tarkin-1 de conseguir aliados entre otros planos paralelos han sido infructuosos, y por ahora lideran la cruzada en solitario. Aunque los ejércitos enemigos no han llegado todavía a penetrar en el mundo primario gracias a los esfuerzos de las fuerzas aliadas, cada vez más y más mundos paralelos caen bajo su mando. Al mando de las fuerzas expedicionarias de Tarkin se encuentra el genasi Kane Stormwind, Emperador de Bedia, y las principales fuerzas del ejército las forman las fuerzas del Magisterio, ahora bajo el mando de la Papisa Vania Valdoff.

Historias de los Apóstoles del Segundo Centinela llegan a los oídos de los héroes constantemente: el severo Mainyu parece liderar la contienda, mientras que la bella Sandara parece mantenerse en un segundo plano y permitir que su lugarteniente, la psicótica Mujer Carmesí, siembre el terror en los planos conquistados. La que sí parece estar teniendo un papel fundamental es la resucitada Rynn, antigua aliada de los héroes y ahora azote de las fuerzas aliadas al mando del falso “Pelotón de las Ánimas”, que también incluye al maligno doble extradimensional de su amiga Aris (“Anti-Aris”). Desde que todos los accesos a Himmel (el lugar donde debería morar el Centinela del Equilibrio rigiendo el orden planar) fueron cerrados tras la batalla contra Zaladiel nadie sabe dónde mora el Segundo Centinela ni dónde tiene su base principal el enemigo. El orden planar está cada vez más degenerado debido a la ausencia de un Centinela del Equilibrio, y aunque Tarkin ha logrado librarse de la mayor parte de secuelas de esta catástrofe la fecha predecida por Evaristus el Ungido para el total colapso planar está cada vez más cercana.

Los tres héroes se han mantenido aparte de la contienda, en mayor o menor manera y por diversas razones.

Yctarán de Anestaris, Rey de Anestaris y Gran Maestre del Dragón, ha sido rey durante 20 años ya y ha tenido poco tiempo que dedicar a la Gran Guerra, demasiado ocupado con su reino y otros asuntos internos, aunque su ciudad forma parte de la alianza y su viejo rival Urol Anovak está al mando de un grupo de soldados que participa en la Gran Guerra. Su mujer, Clea, cada vez está más recluída y apartada de la vida pública pero le ha dado una nueva hija, que ahora tiene 15 años y que se suma a sus mellizos, que ya tienen 20 años. Su relación ilegítima con la millonaria Elena Silverhand continúa viento en popa; ambos no sólo están fuertemente enamorados sino que se admiran mutuamente. El plan de Yctarán para lograr una alianza con Canolia salió a la perfección, y ahora ambas ciudades han abierto embajadas e incluso se comienza a hablar de una alianza comercial con Hitte y Rocamadour que convertiría al sur del Valle en una federación. Por su parte, Elena continúa con su misterioso “Gran Plan” para cambiar la cara de Tarkin y, aunque ni siquiera Yctarán sabe exactamente en qué consiste, sabe perfectamente que puede depositar su confianza en ella. El hijo ilegítimo de ambos, Cade Silverhand, tiene ya 18 años y se ha convertido en no sólo un formidable guerrero sino en un héroe de gran corazón y enorme carisma. La Orden del Dragón se ha trasladado por completo desde Darabont hasta Anestaris, absorbiendo a la Honorable Orden de los Diez Medallones como un capítulo de élite dentro de su seno y consiguiendo un inmenso feudo en las cercanías de la ciudad: Urol, su antiguo amigo y rival, por fin ha logrado su frustrado sueño de convertirse en Caballero del Dragón, mientras que su hermana Arcadia, portadora del Hiperion, se ha convertido en la nueva Gran General de Anestaris y líder de sus ejércitos. Yctarán también logró purgar a todos los conspiradores dentro de la Orden, incluído al Maestre Jean-Luc Varilliant y a todos aquellos relacionados con el plan para utilizar clones suyos como parte de un ejército para conquistar Tarkin. Su maestro no vivo, el caballero de la muerte Agaethis, no ha vuelto a aparecer en Tarkin, aunque hay rumores que apuntan a que se encuentra dirigiendo su ejército personal y luchando por su cuenta contra el Segundo Centinela en la Gran Guerra Interplanar. Su antigua amante, Zakari, tampoco ha vuelto a dar señales de vida y no sabe si habrá logrado finalmente encontrar su propio camino. Mucho más preocupante: la marca maligna que la Mujer Carmesí le hizo en el brazo durante su encuentro en el Guantelete de Bronce y que los magos de Anestaris aparentemente purgaron ha vuelto a aparecer y esta vez nadie ha sido capaz de hacerla irse.

Frederick Sandrino se quedó en el Valle tras la aventura en Heraklis, en una pequeña casa cerca del palacio de Anestaris, y comenzó una relación amorosa con la joven tahur semielfa Cristin Pall, una relación que se deteriora con el paso de los años debido a sus distintos ritmos de envejecimiento; aún así, la relación entre ambos ha supuesto el nacimiento de su primogénita, que ahora tiene 7 años. Su padre Hel-Kasi abandonó el mundo primario en dirección a Feywild poco después de su última aventura, buscando una manera de o acabar finalmente con la constante amenaza de la Duquesa Negra o lograr su ayuda en la Gran Guerra Interplanar, y no se ha vuelto a saber de él; aunque el paso hacia Feywild es ahora casi imposible, Frederick quiere creer que su padre puede sobrevivir a cualquier cosa. Su hermana Aribella, amante del misterioso Elabrin Elkonig, tampoco ha vuelto a aparecer, al igual que el misterioso “primer elkonig”. Mana Mytril del Clan Mytril, enemiga ancestral y portadora de la espada Uru, no ha vuelto a dar problemas en todos estos años, lo que casi preocupa a Frederick más que si apareciera de manera frecuente en su vida. Una de las razones por la que Frederick se ha mantenido oculto y apartado de la acción es que el artefacto que consiguió en su última aventura, la espada Olden, es una de las armas que pueden herir al Segundo Centinela y es por tanto un blanco seguro de los Apóstoles; esta espada ha seguido en silencio y nadie ha encontrado una manera de despertar todo su potencial, aunque Frederick juraría que por la noche le susurra en sueños.

Roc Riverside no pudo volver a establecerse en los Ecos de Tarkin, el viaje interplanar ahora terriblemente arriesgado debido a la Gran Guerra Interplanar, así que decidió instalarse en Anestaris y aprovecharse de su amistad con el Rey Yctarán para crear una base de operaciones desde la que intentar localizar a Rynn (y de paso intentar medrar gracias a su amistad con la libertina Duquesa de Goldfinger). Las noticias sobre Rynn llegan a sus oídos constantemente de boca de veteranos de la Guerra Interplanar, pero nadie ha logrado jamás darle una pista clara sobre su paradero: sus propias investigaciones han sido infructuosas, pues la elkonig a la que él amó es tremendamente escurridiza. Aparte de la constante búsqueda de Rynn, Roc sigue en contacto con su prima Aris, que habiendo superado acontecimientos tan traumáticos como el rechazo de su eterno amor Yctarán o el secuestro por parte de su propio doble interdimensional decidió abandonar la clausura que se había autoimpuesto, negándose a volver a convertirse en una víctima, y se uniò activamente a la vida pública de Anestaris, convirtiéndose en una de las más fieles consejeras de Elena Silverhand.

View
EL LEGADO DE HERAKLIS (parte II)
PJs: Frederick, Saraedryl, Yctarán

a rellenar

View
EL LEGADO DE HERAKLIS (parte I)
PJs: Frederick, Saraedryl, Yctarán

a rellenar

View
YCTARÁN REY
PJs: Frederick, Roc, Yctarán

Tras llegar de vuelta a Anestaris, la hasta entonces catatónica Aris Riverside se decide por fin a contarles a sus amigos lo que ha ocurrido, y quién es la falsa Aris. Tres años atrás alguien diciendo ser su versión de un plano paralelo y trabajando para las fuerzas del Segundo Centinela secuestró a Aris de la clausura que se había impuesto tras el rechazo de Yctarán. Aris ha estado este tiempo cautiva mientras su impostora destruía su vida y ahora parece estar sufriendo secuelas psicológicas. Roc Riverside decide acompañar a su prima hasta su convento, donde los sacerdotes de Syis seguramente puedan ayudarla.

Tras esto, los tres son recibidos como auténticos héroes por la población de Anestaris.

elena silverhand intenta mejorar imagen del poco carismatico yctaran
combate contra yrzinyaa
sanacion temporal de herida maligna
boda y coronacion
pasan un par de años

a continuar

View
EL GUANTELETE DE BRONCE (parte II)
PJs: Frederick, Roc, Yctarán

Los héroes no saben exactamente qué signfica que haya dos Aris Riverside, pero Roc lo tiene muy claro: la Aris que se encuentra junto al falso Pelotón de las Ánimas y que participó en el Torneo de Anestaris es una impostora. Sabiendo que la falsa Aris y sus hombres van por delante de ellos, Yctarán decide que lo más seguro para todos es dejar a Aris aquí por el momento. Tras asegurarse de que está en buen estado de salud, los cuatro incursores dejan a su antigua amiga en el lugar más seguro que pueden encontrar en la estancia: el mech de la Legión de Bronce.

Tras esto, los héroes ascienden de nuevo al primer nivel del Guantelete y, tras intentar infructuosamente ver qué puerta siguieron sus oponentes, deciden encaminarse por la segunda. Esta vez las escaleras les llevan hasta un nivel medio, a lo que parece ser una extraña prisión a la que acceden desactivando una cerradura mágica resolviendo un sencillo puzzle. La prisión está formada por cuatro estancias conectadas entre sí por pasillos alrededor de una pequeña estancia central de propósito desconocido. En la primera estancia, la más grande, hay un inmenso prodigio: una gran esfera de energía dorada flotando a medio metro de altura y rodeada por símbolos que Roc reconoce como de origen maudir, la civilización humana que existió en Maea milenios atrás y aparentemente artífices de la prisión, si no del Guantelete en su totalidad.

Los incursores se dirigen a la sala siguiente, donde encuentras cuatro enormes sarcófagos. Tras examinarlos Rikku y determinar que no hay trampas, los héroes descubren que los sarcófagos tienen dentro los esqueletos de cuatro seres humanoides de aspecto demoníaco y varios inmensos lingotes de oro. La codicia puede más que la cautela y, decidiendo que por lo menos pueden sacar algo de liquidez de la expedición, los incursores cogen tímidamente uno de los lingotes… y escuchan un estruendo. La esfera de energía de la estancia principal ha desaparecido, liberando a su prisionero. Roc reconoce aterrorizado que este es Arbogeist, uno de los Lores Demonios del Abismo. Una entidad que desapareció de los libros de historia milenios atrás y que solía dirigir grandes imperios demoníacos. Arbogeist no ve con buenos ojos que unos ladrones hayan robado la dote de sus cuatro generales y, el campo antimagia desaparecido, invoca su maligna espada negra y su armadura de combate y se lanza contra los héroes.

Arbogesit es el enemigo más poderoso al que se hayan enfrentado nunca: es más rápido más inteligente e infinitamente más poderoso. Las armas de los héroes apenas pueden atravesar su armadura y el lord demonio desata terribles magias con las que retuerce los huesos de sus enemigos y les devuelve todo el dolor que le causan. Viendo que el combate directo es imposible, los héroes se deciden a retirarse… comprobando que al desaparecer la esfera mágica un sistema de seguridad ha sellado la prisión. Desesperados, los cuatro corren a través de las cuatro estancias mientras Arbogeist se ríe de ellos y continúa desatando terroríficos conjuros. Finalmente, los cuatro deciden probar suerte en la estancia central, pensado que quizás sea algún tipo de salida de emergencia, pero antes de que puedan hacerlo Roc cae fuera de sentido. Frederick se planta en solitario frente al lord demonio mientras Yctarán y Rikku arrastran el cuerpo de Roc hasta la pequeña estancia y logra escapar de Arbogeist y reunirse con sus amigos. Los cuatro descubren con sorpresa que la estancia no es una salida, pero sí que el demonio no puede atravesar los glifos maudir de protección: es una sala segura para beneficio de los guardias. Arbogeist se ríe de esto y, diciéndoles que tarde o temprano necesitarán beber y comer, se cruza de piernas frente al glifo protector dispuesto a esperar pacientemente.

Los cuatro incursores saben que el demonio tiene razón: tras utilizar toda la curación mágica que poseen, los cuatro preparan una estrategia desesperada con la que esperan ser capaces de al menos herir al demonio. Sabiendo que sus posibilidades de superviviencia son ínfimas, los cuatro se despiden entre sí y atraviesar el glifo, lanzándose heroicamente contra Arbogeist. El combate esta vez es inmenso, utilizando cada gramo de capacidad, valor y suerte que poseen. Increíblemente, los cuatro comienzan a herir al lord demonio y este comienza a cometer errores. Los años de cautividad no le han sentado demasiado bien y pronto su innata arrogancia causa que se lance al ataque más de lo que debiera, cayendo muerto ante el filo de uno de sus amigos. Los agotados héroes se desploman en el suelo y escuchan un zumbido: la muerte del prisionero parece haber activado un portal mágico de emergencia, por el que podrían salir. Deseando no encontrarse con el Pelotón, los héroes cargan tanto con los lingotes de oro como con las armas del caído Arbogeist y atraviesan el portal a ciegas… apareciendo frente a lo que parece el Orbe del Dragón.

Los cuatro están de suerte: la Legión de Bronce decidió guardar el Orbe en el interior de la antigua y fortificada sala de guardia sin saber que el portal de emergencia llevaba hasta allí. Rikku y Frederick desactivan las numerosas trampas y, viendo el lamentable estado en el que se encuentran, deciden terminar la exploración allí y retirarse con su trofeo. Tras recoger a Aris, los héroes se dirigen hacia el exterior del Guantelete de Bronce. La presencia de los cuerpos despedazados de los guardias es la primera señal de que algo no va bien. Cuando salen al exterior, descubren con espanto que la fortaleza de la Legión de Bronce está en llamas y en cuanto miran a su alrededor ven con aún más espanto que hay decenas de legionarios empalados por toda la montaña. Una voz femenina ronronea que una vez más han tardado mucho y ha tenido que entretenerse: se trata de la Mujer Carmesí, una de las seguidoras del Segundo Centinela. La maligna mujer les dice que ha venido con la intención de adelantarse al Pelotón de las Ánimas, actualmente trabajando a sueldo de Rynn, con la intención de ayudar a su señora Sandara frente a la recién llegada, el “ojito de papá”, obteniendo el Orbe. Roc enfurece ante la mención de su perdido amor, pero la Mujer Carmesí está más interesada en Yctarán. Encargando a su séquito, una escuadra de peligrosos celestiales caídos, que entretengan a los otros, la peligrosa psicópata hace chasquear su látigo mágico y se lanza contra el futuro rey de Anestaris.

El grupo está demasiado débil tras su combate desesperado contra Arbogeist, e Yctarán intenta reunirse con sus amigos, que comienzan a flaquear. La Mujer Carmesí no está dispuesta a permitírselo y le enreda el brazo con su látigo, causándole una terrible herida mágica en el brazo que pulsa con energía maligna. Por suerte, Roca parece haber encontrado fuerzas en la ira y sus flechas no sólo acaban con los ángeles sino que hieren a la Mujer Carmesí. Esta pronto ve que un ejército se acerca a la fortaleza, seguramente atraídos por las llamas, y decide retirarse, no sin antes prometerles que sufrirán lo indecible por lo que le han hecho hoy.

Viendo que las fuerzas que se acercan son Orcos Rojos, los héroes vuelven a su campamento y se retiran de vuelta a Vossk, donde reciben atención médica inmediata. Tras una semana de reposo, Rikku le dice a Roc que vista su reacción ante la mención de Rynn piensa que sus sentimientos hacia ella siguen intactos, y que no va a intentar interponerse en su loca misión porque sabe que jamás se lo perdonaría. Reunidos en el laboratorio de Kefta, este les cuenta que ha deshecho el conjuro de protección del Orbe del Dragón. Parece ser que dichos Orbes reciben su nombre porque los Dragones de Gema utilizaron un conjuro especial para preservar sus huevos milenios atrás, pero que ese conjuro en teoría se puede usar para proteger cualquier cosa. Y en efecto, el Orbe protegía…

…la espada Olden.

Frederick, emocionado y comprendiendo el interés de las fuerzas del Centinela por el Orbe, recoge su herencia ancestral, pero la poderosa arma mágica no responde ante su tacto tal y como debería hacer. Decidiendo pensar en ello más tarde y con su misión cumplida, los héroes se despiden de Kefta, Perry, Rikku y del agradecido rey de Vossk, y se dirigen de vuelta a Anestaris.

Hay una coronación e Yctarán no quiere llegar tarde.

View
EL GUANTELETE DE BRONCE (parte I)
PJs: Frederick, Roc, Yctarán

Finalizado el Torneo, los héroes son teletransportados junto a Precy hasta el lejano país de Vossk. Allí se presentan frente a su rey, un humano intenso y sabio y tremendamente carismático, que procede a explicarles la situación.

Un grupo de fanáticos draconatos, los Siervos de la Reina Esmeralda, ha descubierto que el Orbe estaba en manos de Vossk y ha logrado arrebatarles el sagrado Orbe del Dragón de manera definitiva, habiendo contratado para ello a la mítica Legión de Bronce, y pudiendo romper el equilibrio en Anqurauq: si los draconatos fanáticos obtienen el Orbe podría romper el equilibrio y sus aliados en Malenta podrían caer. Yctarán luchó con la Legión en el pasado y conoce a su líder actual, Armen Kandelero, y el líder de las Sierpes de Sura les recomendó hace muchos años. Parece ser que una elkonig que ayuda a los draconatos, y el rey cree que en realidad los dirige desde las sombras trabajando para alguna entidad desconocida: por la descripción parece tratarse de Rynn, y de ser así se trataría del primer avistamiento de fuerzas del Centinela desde la Batalla de Himmel.

El Orbe se encuentra en el Guantelete de Bronce, la más peligrosa mazmorra de la Legión y según se dice la prisión más antigua de Tarkin, y en la cual se dice que hasta semidioses y señores demonios se encuentran encerrados desde la Era del Metal: intentar penetrar dentro es técnicamente un auténtico suicidio. Los espías dicen que en la base de la Legión de Bronce había una prisionera con una máscara de hierro que llevaba allí varios meses y que tenía guardia constante, y que debe ser lo bastante importante como para haberla llevado hasta el Guantelete.

Los héroes no parecen muy dipuestos a implicarse, pero el rey les dice que esperen a conocer a su asesor… y para sorpresa de todos Kefta se encuentra en la corte, refugiado allí desde su misteriosa desaparición: parece ser que el rey de Vossk es una de las Doce Perlas, encarnación de un rey mítico del pasado del país. Kefta le cuenta a Yctarán que miles de clones suyos duermen bajo Darabont y que el Maestre Varilliant está dipuesto a utilizarlos para ganar la guerra… sea cual sea esa guerra. Por supuesto, la fiel Rikku se encuentra tambien allí y saluda a Roc con efusividad.

Los aventureros pasan la noche en el palacio de Vossk, Roc en la cama de Rikku. Al día siguiente, el rey les proporciona porteadores para acarrear las riquezas que puedan encontrar, y Frederick solicita que Rikku les acompañe: desde la muerte de Golan el grupo no tiene nadie capaz de enfrentarse a las trampas que un sitio así indudablemente tiene. A Kefta no le hace la más mínima gracia, pero la joven semiazlán decide acompañarles por el bien de Vossk.

El viaje a través de Anqurauq es tranquilo y el tiempo les acompaña. En cuanto divisan la fortaleza de la Legion entre los picos montañosos, la expedición crea un campamento base y se dedide que Yctarán se adelantará para intentar recopilar información. Yctarán parte a caballo y es recibido dentro de la fortaleza como un antiguo miembro de la Legion, amigablemente. El guerrero aprovecha un descuido para copiar parte de un manuscrito que describe la entrada a la prisión, y se despide de sus antiguos camaradas para volver al campamento.

Al caer la noche, Frederick, Rikku, Roc e Yctarán se dirigen hacia la entrada a la prisión, situada en una pequeña edificación cerca de la fortaleza principal y crean una pequeña distracción para esquivar a los dos aburridos guardias que allí se encuentran. Los cuatro incursores penetran en la arenosa mazmorra.

Nada más entrar comprueban las protecciones del Guantelete: cuatro terribles guardemonios, criaturas del Caos Elemental invocadas milenios atrás, aparecen frente a los héroes y desatan una tormenta de poderosos conjuros. Roc protege a Rikku y cubre a Yctarán y Frederick, que avanzan como pueden pero sufren una inmensa cantidad de daños. Los tres primeros guardemonios caen tras una dura batalla pero el cuarto se enquista al final del conjunto de estancias y los tres amigos sufren hasta que logran hacerle caer. El primer oponente, y los incursores ya están en un estado lamentable.

Comprobando que no hay continuación aparente, Rikku entra en acción y tras unos minutos de búsqueda encuentra tres puertas secretas, tras las cuales hay escaleras descendentes. Consultando el mapa que copió de la fortaleza, Yctarán deduce que la primera de ellas debe llevar hasta el nivel más profundo. El grupo decide que ese es el mejor lugar por el que proceder y, tras utilizar curación mágica, comienzan el descenso.

Tras un interminable descenso, durante el cual el ambiente parece cada vez más opresivo, los cuatro incursores llegan hasta una sala, en la que pueden ver un poderoso mech de la Legión haciendo guardia frente a un par de puertas. Por suerte para ellos, el confiado mercenario está fuera del mech aligerando aguas menores y Frederick lo deja fuera de combate silenciosamente. Los héroes consideran la posibilidad de intentar poner en marcha el mech, pero son interrumpidos por la aparición de dos nuevos guardemonios. Habiendo aprendido de su primer encuentro, los cuatro dan cuenta de estos oponentes con muchísima más eficacia.

Las puertas parecen estar protegiendo una celda y el acceso a un nuevo tramo de escaleras. Rikku se cree capaz de abrir la puerta de la celda, pero Frederick comprueba que la puerta hacia las escaleras está sellada mágicamente. Mientras manipula la puerta, se sobresalta cuando ve por una rendija que alguien desciende las escaleras. Mandando silencio y observando detenidamente, descubre espantado que se trata del falso Pelotón de las Ánimas, dirigido esta vez… por Aris Riverside.

Maldiciendo tanto que haya enemigos dentro del Guantelete como la traición de Aris, el grupo decide retroceder y probar otra de las puertas, al ver que son incapaces de abrir la cerradura mágica. En ese momento Rikku logra abrir la puerta de la celda: en su interior hay una mujer inconsciente encadenada a la pared y con una máscara de hierro, la misteriosa prisionera de la que les habían hablado de Vossk. Algo picados por la curiosidad e intentando comprender cómo encaja todo esto, el grupo le pide a Rikku que le abra la máscara. Tras unos segundos tonteando con la cerradura, la máscara cae al suelo y el grupo se queda petrificado. Pues tras la máscara está el rostro deshidratado y magullado de… ¿Aris Riverside?

View
LA MANO DE LA REINA (parte II)
PJs: Frederick, Roc, Yctarán

Yctarán entra en el banquete y se sienta junto a la Reina Clea y Elena Silverhand, con quienes charla sobre la situación de la ciudad y sobre los planes de Elena para utilizar Anestaris como punto de inicio de su plan para revolucionar el mundo, mientras Roc termina de seducir a la Duquesa de Goldfinger. La noche es agradable y pronto concluye con la promesa de una excitante jornada…

Al siguiente día, el plato fuerte del torneo comienza: las Justas. La Reina preside el campo y los dieciseis contrincantes y sus séquitos preparan sus armaduras y monturas.

El primer combate enfrenta a Arcadia contra Shang Li. Arcadia tira a la oriental del caballo de un certero golpe y despues desenfunda, utilizando la espada de su hermano Urol para enfrentarse. El duelo es muy igualado al principio, pero Arcadia ha mejorado de manera exponencial y la anteriormente superior Shang Li es incapaz de estar a la altura de sus extrañas maniobras y acaba desarmada, teniendo que rendirse.

El segundo combate enfrenta a Francoise contra Aris. Los caballos dan dos vueltas antes de que la lanza de Aris estalle contra el escudo de Francoise y una astilla se incruste en el ojo del aventurero. Aris le insta a abandonar pero este no está dispuesto; Aris le domina con facilidad y le deja fuera de combate de una patada metálica en la cabeza. Despues de esto arranca del pecho de Francoise su colgante y se lo arroja a Slodovan, que sonríe y lo guarda.

El tercer combate enfrenta a Sir Matute de Burnfar, que es tremedamente altanero y adorado por las jóvenes damas, contra Yctarán. El joven Matute ha sido triunfador en numerosos torneos menores, pero pronto demuestra no estar a la altura. Yctarán le domina con facilidad y acaba derribándole elegántemente, deseándole más suerte para la siguiente vez.

El cuarto combate enfrenta a Yamazu contra Kaliq. Kaliq derriba a Yamazu de un impacto en el pecho, pero el ninja se recupera rápidamente y se enfrenta al genasi. La lucha elemental es muy potente, pero pronto el ninja siega la garganta del genasi, que muere inmediatamente para horror de las mujeres del público. Ofendido por la sangre derramada, Don se dirige a enfrentarse al ninja, pero Yctarán le detiene. Frederick le dice que quizás tengan posibilidad de enseñarle una lección sobre la arena de combate, y el joven caballero parece tranquilizarse.

Las Justas se detienen durante unas horas mientras se dispone del cadáver del genasi. Mientras se dirigen a comer los tres amigos se encuentran con Evaristus el Ungido, que viene a ver a Slodovan en combate, ya que su familia es muy amiga suya. Les manda saludos de Saraedryl, a la que hace dos años que no ve pero con quien mantiene relación mediante correspondencia. Les informa de manera casual de descubrimientos sobre el Centinela: él y sus colehas calculan que quedan entre seis y veinte años antes del colapso del orden planar, ya que su enemigo no sólo abandonó por completo Himmel sino que colapsó todas las uniones planares haciéndolo inaccesible. No sabe qué ocurrirá cuando eso suceda, ya que Tarkin ha sobrevivido a un colapso con anterioridad, durante el Cénit Caótico. Las noticias llenan de inquietud a los tres aventureros, que pronto vuelven a la arena de combate.

El quinto combate enfrenta a Iván contra Remy. Remy desarma a Iván, pero este se levanta y golpea a Remy repetidamente con su maza, hasta que el joven acaba pidiendo clemencia y rindiéndose.

El sexto combate enfrenta a Roc contra Slodovan, que muestra el colgante de Francoise públicamente. Evaristus le dice a Roc que Slodovan no es un humano normal y corriente: por sus venas corre la sangre de los antiguos celestiales. Slodovan tiene aparentemente intencion de vengarse del fustazo y demuestra su capacidad golpeando con su lanza una y otra vez a Roc, hasta que este cae de su caballo y concede la victoria a su oponente.

El séptimo combate despierta el interés de los tres aventureros, ya que enfrenta a Nai contra la vampiresa Delice. La elkonig tiene el mismo aire de tranquila superioridad de siempre y esta vez porta dos espadas, que Frederick reconoce como espadas élficas de altísima calidad. Nai abate a Delice de la pesadilla. Delice abate sus dos espadas contra la elkonig, que se teletransporta de lado al lado e hiere repetidamente a la vampiresa. Cuando esta está agotada, Nai le desintegra la cabeza y atraviesa su corazón con una espada. Tras esto, alza la mano hacia la pesadilla y se monta en ella, completamente dócil. Tras el combate Frederick se acerca a ella, algo preocupado por la brutalidad de su posible siguiente oponente, pero ella le recuerda que ella le dio la Brújula de Elabrin. Antes de irse, Nai le dice que el falso Pelotón de las Ánimas sigue activo y que ahora, tras la muerte de Zaladiel, sirve a un nuevo amo.

El octavo combate enfrenta a Frederick contra Don. El joven caballero sorprende a Frederick, ya que ha mejorado tremendamente desde la Batalla de Sarik y está casi a la altura de las habilidades del elfo. A pesar de todo, Frederick logra derrotar a Don y le tiende la mano para que se levante, abandonando ambos la arena entre aplausos.

El día siguiente comienza la siguiente ronda. El primer combate de esta ronda enfrenta a El primer combate enfrenta a Arcadia contra Aris. La mucho mejor jinete Arcadia derriba a Aris del caballo con facilidad pero esta se recupera rápidamente. El combate es brutal y Aris parece haberse convertido en una guerrera fiera y eficaz, para sorpresa de sus amigos, pero Arcadia acaba teniéndola a punta de espada y obligándole a rendirse. Aris abandona el recinto del torneo enfurecida.

El siguiente combate enfrenta a Yctarán contra Yamazu, un combate que lleva muchos años pendiente, desde que ambos guerreros se retaron en la Cruzada de Clea. Yctarán ha visto a su rival luchar y cree que no le va a resultar especialmente difícil pero, tras una ronda a caballo bastante sosa, Yamazu le sorprende cambiando su tácticas habituales y dedicándose a fintar y hacerle perder el equilibrio para poder atacarle. Yctarán resulta herido y comienza a temer que no va a poder superar el combate, pero por suerte logra sobreponerse y desarma a Yamazu. Este le pide que le proporcione una muerte de guerrero, pero Yctarán se niega a rematarlo.

El tercer combate enfrenta al bárbaro Iván contra el temible Slodovan. El bárbaro despliega toda su furia de combate, pero nada puede hacer contra el temible enemigo, que le derrota en un tiempo record.

El cuarto y último combate del día enfrenta a la elkonig Nai contra Frederick. El normalmente fiero elfo se vuelve a enfrentar a una de las pocas personas que teme, la guerrera que le derrotó en el Torneo de la Muerte de Li Pao. Nai cabalga su pesadilla y derriba a Frederick del caballo, y pronto ambos elfos se enfrentan cuerpo a cuerpo. La elkonig hace gala de una habilidad endiablada y de unos inmensos poderes psíquicos, mucho más desarrollados que la última vez que se enfrentaron, pero Frederick también ha aprendido mucho en este tiempo. El combate está extremadamente igualado, pero Frederick logra derribar y tener a la elkonig a punta de espada y esta admite su derrota con una carcajada. Con esto terminan los combates del día y se da paso al espectáculo de circo con el que concluyen las festividades hasta el día siguiente.

arcadia vs yctaran
slodovan vs frederick
gran final
pedida de mano
partida a vossk

a concluir

View
LA MANO DE LA REINA (parte I)
PJs: Frederick, Percy, Roc, Yctarán

Han pasado cinco años desde la caída de Zaladiel. En la ciudad de Anestaris flotan los banderines y suena el jolgorio: el nombramiento de un nuevo capitán general es causa de celebración, y la reina Clea Ursis ha decidido organizar un torneo en su honor. En los mentideros es otra historia la que se escucha: se dice que la reina comienza a ser mayor y que la ciudad está sin heredero, y que es posible que numerosos nobles decidan utilizar esta ocasión para pedir la mano de la reina. Este rumor le llega tamben a Yctarán de Sarik, Maestre de la Orden del Dragón en Maea e invitado al torneo. Yctarán parece decidido a ganar el torneo.

Llegan a la ciudad los participantes del torneo. Frederick Sandrino vuelve de Darabont, de entrenarse con Hel-Kasi Sandrin, y llega invitado al torneo. Tambien llega Roc Riverside procedente de sus viajes por el Mar Astral, sin nada de dinero pero con ganas de triunfar.

Desde Darabont llega Don, joven Caballero del Dragón, que pone su espada al servicio de Yctarán pero se prepara para ganar el torneo y obtener el honor para la Orden. Desde Hitte llega un peligroso mercenario genasi representando al Príncipe: Kaliq Serpiente de Fuego. Iván, el bárbaro del norte que Yctarán y los demás conocieron en el Torneo de la Muerte, llega representando a las Tribus del Invierno. Nai, la elkonig psiónica, saluda a Frederick y anuncia que espera la revancha del elfo con ansia. Shang Li Shan llega representando a su grupo aventurero, y Yamazu viene en representación de la Aldea Escondida de Arrowhead. Desde Canolia llega el líder de los Tres Mil de Canolia, un inmenso y terrorífico guerrero de piel negra llamado Slodovan. Burnfar es representada por el afeminado Matute, Caballero de las Orquídeas. Francoise LaFont tambien ha sido invitado y ha decidido probar su valía en el torneo. Tambien participan en el torneo Arcadia Anovak representando a Anestaris y Remy, que ha crecido y madurado y ha logrado ser nombrado caballero de su ciudad natal. Sorprendentemente, una cambiada Aris Riverside, aparentemente hosca y muy callada, es otra de las participantes y para terror de Yctarán la última participante resulta ser la vampiresa Delice, que viene con su séquito de muertos vivientes.

Mientras tanto, procedente del pequeño condado de Vossk, en Anquraur, llega un descarado y tramposo semielfo llamado Percy, famoso en media Maea por sus grandes hazañas y sus increíbles atrevimientos. El embajador trae del rey de Vossk un mensaje para la reina Clea, que pide que Yctarán y sus compañeros acudan a sus tierras por un asunto de máxima importancia en cuanto el torneo haya concluído. La reina le pide a Percy que le transmita el mensaje a Yctarán, y este decide quedarse en la ciudad por la posibilidad de conseguir hacer algo de negocio durante el torneo.

La primera prueba del torneo es la carrera de caballos alrededor de la ciudad, que se celebra al mediodía, antes de comer. En la primera ronda corren Frederick, Delice (montando una pesadilla), Shang Li, Nai, Kaliq, Slodovan, Ivan y Roc. Frederick y Roc logran quedar clasificados para la ronda final pero Roc debe darle un fustazo en la cara a Slodovan para pasar, causando la ira de este. En la segunda ronda corren Aris, Yamazu, Francoise, Matute, Arcadia, Yctarán, Remy y Don. Yctarán no logra pasar a la ronda final, en la que participan Shang Li, Kaliq, Yamazu, Frederick, Roc, Remy, Slodovan y Don. Tras una vibrante carrera, Frederick logra ganar y hacerse con el triunfo, quedando Remy en segundo puesto. Slodovan se dirige a ajustar cuentas con Roc pero Aris le detiene: sus compañeros observan sorprendidos que la prima de Roc parece estar tonteando con Slodovan. El ministro anuncia que la reina invitará durante la cena a los dos primeros a sentarse con ella y el gran capitán. Frederick se disculpa diciendo sentirse indispuesto y le cede el honor a Yctarán, que le agradece silenciosamente el gesto a su viejo amigo.

La siguiente prueba es la competición de tiro al blanco, en la que Roc resulta ganador tras una apasionante ronda final contra Shang Li, a la que gana con sólo un punto de diferencia.

Por la noche se celebra la gran cena. Han llegado numerosas damas de las ciudades cercanas, todas ellas de edad casadera, que colman de atenciones a Frederick y Roc, los ganadores del día. Frederick no les hace mucho caso pero Roc tontea con la joven y lanzada Duquesa de Goldfinger. Frederick se da cuenta de que Aris está algo separada del resto y pasa mucho tiempo hablando con Slodovan, y se acerca a saludarla, comprobando que el general le está cogiendo la mano a Aris. Manteniéndose muy distante, Aris le dice a Frederick que como es una veterana de Canolia ha reactivado su rango militar y se ha unido a ellos; a Slodovan parece haber acabado de conocerlo. Roc no logra sacarle mucho más, y Slodovan le amenaza sutilmente comentándole que más le vale que al día siguiente se ponga bien su armadura: los emparejamientos de las justas los van a enfrentar en el primer torneo. Mientras tanto, Percy se sienta frente a Slodovan y Aris: la extraña química entre la pareja ha despertado su natural e insaciable curiosidad.

En ese momento Yctarán camina hacia el pabellón con su armadura de gala pero se cruza con la vampiresa Delice que le dice que no participará en la cena pero que si gana el alma de la reina será suya, así que… en cierto modo se puede decir que estarán casados. La vampiresa abandona el recinto con su séquito dejando a Yctarán sumido en la preocupación.

View
SANTUARIO (parte III)
PJs: Frederick, Roc, Yctarán

Los peregrinos escapan desesperados de la Sede-Fortaleza, donde los partisanos han logrado acorralar a las fuerzas fieles al Magisterio. En el patio de la fortaleza, rodeados por sus aliados, Frederick Sandrino, Roc Riverside e Yctarán de Sarik meditan brévemente sobre qué acción tomar: los héroes han llegado demasiado tarde para evitar que Zaladiel utilizara la Puerta de Himmel y ahora la única alternativa que les queda es volver a entrar en el portal y dirigirse a enfrentarse a quien ellos consideran un enemigo indestructible. Frederick propone saquear antes la cámara del tesoro de Zaladiel en busca de algún objeto mágico que pueda ayudarles: tras derrotar y hacer huír al dragón azul que protegía la cámara y pertrecharse, los tres amigos se disponen a penetrar en el portal.

Tras entrar por la puerta mágica, los tres muchachos se deslizan por un túnel de luz… que súbitamente se retuerce y distorsiona, y les hace caer en lo que parece ser una playa tropical. Los muchachos no saben dónde están, pero suponen que no es Himmel. Un hombre melenudo se acerca a ellos con actitud amistosa y les invita a sentarse: el hombre se presenta como Karelájedor Kopitodecarne, el nuevo Caminante de Planos, y les explica que les ha traído a un pequeño semiplano para ayudarles. Karelájedor le explica a Yctarán que el Hiperion, que ahora se encuentra en la mochila del caballero, efectivamente puede eliminar la invulnerabilidad de Zaladiel y hacerle vulnerable a sus armas humanas. Tambien les cuenta que la razón de que el Segundo Centinela ataque ahora, despues de tantos años, es que los conjuros que le mantenían atrapado se han debilitado; Karelájedor le entrega a Roc una bolsa de polvo mágico y les dice que, si tienen la oportunidad, deben utilizar la sustancia para reestablecer el conjuro de retención. Por último, Karelájedor cura las heridas de Yctarán como puede y, cuando Frederick le pregunta que por qué un personaje neutral como él se implica de esta manera, replica que tiene razones personales que no entenderías. Tras desearles suerte, el Caminante de Planos sonríe y los héroes se encuentran brevemente de vuelta en el túnel de luz y, finalmente, en el laberinto arquitectónico de Himmel…

por concluir

View

I'm sorry, but we no longer support this web browser. Please upgrade your browser or install Chrome or Firefox to enjoy the full functionality of this site.