Guerra de Maea 1

Del Códice Gris de la Península…

 

CAPÍTULO 1: LA PROFECÍA DE MOSES

"Con la Luna Llena, Un Gran Topacio cae desde el cielo y sus llamas nos muerden. La Senda del Miedo a los Caídos atormenta y su llamada atrae al Caballero de Cristal y, con él, a las Huestes de Metal venidas de más allá del mar, que la desgracia sobre el mundo traen" (Paráfrasis de la Profecía de Moses, por Ezlan de Sabaleggano)

"Ahora empieza todo" (Ciaran Walker, Caballero del Dragón de Zafiro, General de Thanatos)

 

Ha pasado mucho tiempo desde que los héroes salieron de Green Meadows. En la Posada del Búho Gris, bajo la luna en cuarto menguante, corren historias, risas y jarras de cerveza. pero también la desilusión, ya que Zora ha faltado a la cita. Curiosamente, esto no le extraña a Derian: algo en su interior le decía que Zora no aparecería. Buscando algo de dinero para financiar sus aventuras, Derian y Azslin aceptan un encargo del gremio artesano catrick para atrapar a unos ladrones que utilizan a una niña para realizar sus robos. Tras semanas de rastreo, los héroes consiguen encontrar la guarida de los ladrones y, junto a los hermanos Steelstain, logran derrotar a Harrim Tezmorena, su líder, y liberar a la niña.

A la noche siguiente, Azslin tiene un extraño y pavoroso sueño: Meagervile arde a su alrededor gracias a una misteriosa lluvia de fuego. Ha pasado ya una semana y  un viejo llamado Moses va anunciando la catástrofe sobre Meagervile que acaecerá dos días después. En efecto, al día siguiente hay sutiles signos de horror. Los animales enloquecen, los niños lloran, la gente está irritable: signos de las Mareas Caóticas alzándose, que sólo un clérigo como Azslin es capaz de interpretar y que no logran más que acrecentar su inquietud.

El día señalado, la catástrofe ocurre…

De entre las nubes surge un dragón de color topacio, que se lanza contra la ciudad y devasta Meagervile. Los jóvenes héroes socorren a numerosas víctimas: Rod entra en una casa en llamas para salvar a una niña, Eldruc y Azslin logran activar una ballista pata torpedear al dragón… pero nadie puede evitar que el dragón actúe a su antojo y huya por el este. No hay demasiadas víctimas mortales, pero los daños materiales con cuantiosos y la ciudad es una auténtica zona catastrófica. El burgomaestre declara el estado de excepción y llegan horribles noticias: el misterioso dragón de topacio ha atacado Green Meadows y destrozado todas las cosechas, haciendo que el futuro del pueblo sea muy oscuro. Intentando recuperar dinero, los héroes aceptan un trabajo de Lei, una sacerdotisa de la muerte que antes vivía en Green Meadows, para limpiar su iglesia de las malas vibraciones que se han apoderado de su catedral tras el ataque del Gran Topacio, en forma de un ser hecho de pavor llamado kaber'gen y de varios muertos vivientes.

Buscando respuestas, los héroes se dirigen hacia el centro de los Bosques Sonoros, hacia la Torre de Noumam, un antiguo Caballero del Dragón. Allí, además de combatir contra varios orcos, se encuentran de nuevo con Zora, convertida en una caballero con una armadura de cristal, portando símbolos similares a los de los Caballeros del Dragón, aparentemente enfrentada a sus hermanos y amigos, y que roba un extraño orbe de la torre. Zora parte ante el estupor de su familia y amigos, sin siquiera dirigirles una segunda mirada. Rod, por su parte, encuentra una espada aparentemente mágica en el interior de la torre: parece tratarse de la Espada de Noumam, el arma que portó el mítico caballero.

Los héroes ya han descubierto que la profecía de Moses se ha ido cumpliendo, así que deciden abortar el siguiente paso: "los hombres de metal". Para ello viajan hasta las minas de Battlehall, unas antiguas minas enanas de metal, actualmente ocupadas por perversos derros. Derian, por su parte, visiblemente turbado ante el extraño comportamiento de Zora,  decide tomar un camino diferente: dirigirse de vuelta al feudo Kar-Urik para averiguar más cosas sobre los dragones neutrales; Ewan decide volver a Green Meadows para proteger el pueblo en caso de que ocurras más desgracias. Eldruc solicita la ayuda de Fenin Herai, un elfo de los bosques con habilidades mágicas que conoció durante su vida en los bosques, para que les ayude en su misión. De camino a Battlehall, obtienen nueva información en las granjas McDderrick, como antiguos mapas de las minas. La batalla en las minas es encarnizada, enfrentándose no sólo a numerosos derros sino a un grupo de ogros asaltante, y los héroes están a punto de ser derrotados, pero salen victoriosos. Heridos, los héroes vuelven a las granjas McDerrick para reposar, convencidos de que las minas de hierro no tienen nada que ver con los hombres de metal.

En las granjas, los héroes conocen al joven y valeroso Lord Daeron Filstrike y sus hombres, emisarios del vecino país de Viantia. La sorpresa es grande cuando los héroes descubren que los viantos van tras el orbe que Zora tomó de la Torre de Noumam: aparentemente, un orbe similar reposaba en las bóvedas del castillo de la Emperatriz de Viantia y fue robado durante la noche de manera misterioso. Daeron comprende que llega demasiado tarde para proteger el misterioso orbe de Silverthrone. Esa misma noche, un grupo de misteriosos humanoides hechos de hierro azulado atacan la granja y la arrasan. En la brutal refriega, Eldruc, Rod, Daeron, Azslin y Fenin descubren el increíble poder de sus enemigos, los hombres de metal. Aparentemente, los enemigos han saqueado la antigua biblioteca de los McDerrick y robado información sobre Kar-Urik y Noumam, las dos ramas de Caballeros del Dragón de Silverthrone. Los héroes se apresuran de vuelta hacia la ciudad, donde son recibidos como héroes por la hazaña de Battlehall.

Pronto se descubre que la profecía aún no ha terminado: todo un ejército de hombres de metal llega desde el sur, desde el vecino país de Cyansky. Llegan noticias de que la capital de Silverthrone ha caído. El país está siendo invadido a una velocidad pasmosa y el prácticamente inexistente ejército del pacífico Silverthrone no puede mostrar ninguna resistencia. Los héroes, junto a Daeron Filstrike, logran interceptar algunas avanzadillas en los Bosques Sonoros, donde conocen al líder del ejército enemigo, un caballero con una armadura de zafiro llamado Ciaran, pero no pueden evitar que los hombres de metal tomen como rehenes a los elfos de los bosques, incluyendo a la familia de Fenin, y penetren en el interior del país. Tras un par de escaramuzas más, ambas fuerzas tienen un armisticio en el feudo del caballero Kar-Urik, y los héroes deciden asistir a él. Allí, Derian informa a sus compañeros de lo que ha descubierto sobre los dragones neutrales: cinco razas de dragones distintas de las razas de dragones benignos y malignos, cuya piel se suponía del color de piedras preciosas y que supuestamente se extinguieron en el albor de la civilización. El dragón que asaltó Silverthrone, el Gran Topacio, parece ser de una de esas extintas razas… pero no parece precisamente neutral. Durante el armisticio, Ciaran desvela ciertos datos: el poderoso enemigo parece venir del lejano país de Thanatos e intentar reunir cinco orbes de dragón por razones desconocidas. Ante el estupor de los héroes, Ciaran dice ser el maestro de Zora y no acepta las condiciones de tregua, partiendo del feudo inmediatamente.

Los Caballeros del Dragón anuncian que no van a pelear por Silverthrone y que se retirarán hacia Viantia. Derian se enfurece porque vayan a dejar el país indefenso, pero Kar-Urik dice que ha recibido órdenes superiores, de muy arriba. Sabiendo que no tienen posibilidades, las fuerzas de Silverthrone deciden buscar refugio en Viantia. Ewan decide que se quedará con la resistencia que se va a organizar en la cercana ciudad de Ilin's Way. Una penosa caravana comienza hacia el norte, miles de refugiados partiendo hacia lo desconocido y abandonando sus hogares, y Azslin presencia cómo el Gran Topacio, montado por una misteriosa mujer, devasta Green Meadows mientras la jinete musita palabras de odio contra Zora. Así, tal y como habían sospechado desde el principio, el Gran Topacio forma también parte del ejército enemigo. El tamaño de la invasión que se avecina comienza a ser palpable, y las perspectivas son poco halagüeñas…

Tras semanas de viaje, los héroes y sus familias logran refugio en Sylwyr, la ciudad de la familia Filstrike. Los héroes se asientan en la bonita ciudad y comienzan a pensar cual va a ser su próximo movimiento, pues tras la pérdida de su país no están dispuestos a permanecer parados. Por su parte, Fenin parte hacia la magiocracia de Nightgate, en el centro de los Montes de la Luna, sin decirle nada a sus compañeros y con intención de pedirle ayuda a los magos, y tras una aparentemente amable recepción descubre con horror que el archimago Night, un misterioso elfo oscuro de enormes poderes, está a su vez aliado con Thanatos. Antes de ser descubierto escapando y ser encerrado, Fenin ve dentro de la ciudadela tres orbes y una extraña máquina. Con la ayuda de un misterioso soldado llamado Eric de Hownbloom, el mago elfo escapa como puede  y logra volver con sus amigos, comunicándoles la traición de los magos. La situación parece haber empeorado aún más. Mientras tanto, Daeron recibe de su padre un antiguo diario sobre el viaje de un antepasado a Thanatos, lleno de acertijos que espera que les puedan servir, y decide que se unirá a sus compañeros de Silverthrone en la misión que decidan llevar a cabo. Investigando en antiguos documentos en el castillo, Fenin descubre que según las leyendas hay un "orbe de dragón" en cada uno de los países que en tiempos estuvo protegido por la Orden del Dragón: Silverthrone, Viantia, Reyd, Wyllfur y Cyansky. Los héroes no piensan dejar que Thanatos conquiste toda La Península y finalmente deciden dirigirse al vecino país de Reyd para conseguir su orbe antes de que lo hagan Ciaran y Zora. En el camino, en la preciosa ciudad montañosa de Last Resort, se reencuentran con Kar-Urik y Derian, y con todos los Caballeros del Dragón huidos de Silverthrone, refugiados temporalmente en las tierras que la Orden del Dragón posee junto a la ciudad y preparados para abandonar definitivamente La Península dejándola a su suerte. La recepción es mucho más tensa de lo que los héroes esperaban, lo que les hace sospechar que algo ocurre. Derian logra llevar aparte a sus amigos y les confiesa que están manteniendo retenida ¡a la mismísima Princesa Imperial de Viantia! Kar-Urik hace esto contra su voluntad, pues la orden le llegó desde el mismísimo Palacio Imperial de Viantia: la princesa fue interceptada mientras intentaba huir con su séquito hacia el país de Wyllfur, al este. Derian sospecha que hay algo extremadamente oscuro tras todo esto y decide abandonar su Orden para ayudar a sus amigos, uniéndose de nuevo a su grupo.

Con la silenciosa ayuda de Kar-Urik, los héroes se implican más de lo que desean y rescatan a la princesa, una joven malcriada pero tremendamente resuelta y dotada de una belleza prodigiosa llamada Alaris. Daeron se muestra dispuesto a devolver a la princesa a su madre, pero Alaris les cuenta que sabe que su madre la Emperatriz de Viantia está aliada con Thanatos y había sido retenida por ello. Alaris se dirigía hacia el vecino país de Wyllfur para evitar que Thanatos consiga la energía que mueve su misteriosa máquina, una misteriosa fuente energética que se encuentra contenida en el interior del país. Daeron sigue pensando que eso no cambia que haya traicionado a su pueblo, pero Alaris le pide que le permita intentar ganarse su confianza. Así, Alaris y los héroes huyen de Last Resort a través de las montañas, perseguidos por numerosos soldados de Viantia. Tras un largo viaje por río, los héroes llegan finalmente al boscoso país de Wyllfur, y en la capital encuentran a la reina Mireia, la hermana mayor de Alaris. El rey Wormand, su marido, ha declarado la guerra a los invasores y ha partido para ayudar a la resistencia de Ilin’s Way. En esa delicada situación, llegan Ciaran y Zora para parlamentar. Se conforman con la "fuente de energía", por las buenas o por las malas. Aunque Mireia parece estar dispuesta a conceder la fuente de energía, los héroes hablan en contra de las fuerzas de Thanatos. Mireia opta por confiar en su hermana y negarse. Esa noche, tras la reunión, Derian y Zora se reencuentran y se declaran su amor. Los hermanos Steelstain reaccionan de maneras distintas: el conciliador Eldruc intenta comprender a su hermana y el iracundo Rod la repudia públicamente.

El rey Wormand llega después del parlamento y orgullosamente apoya la decisión de su mujer. Ciaran no está por la labor de perder la indispensable fuente de energía que el Emperador de Thanatos reclama, así que los hombres de metal asaltan la capital poco después de su partida. Mireia dice a los héroes que sin duda alguna los enemigos habrán ido también hacia el Templo de la Luz, el lugar donde una orden monástica guarda la misteriosa energía. Mientras el elfo Herai acompaña a las tropas al frente, Alaris y el resto de los héroes se dirigen al Templo.

En ese templo, los héroes encuentran a los monjes derrotados y se enfrentan a unos cuantos hombres de metal y a Rigal, un discípulo del mago Night. El secreto del templo es fascinante: un mar subterráneo aparentemente de luz pura (la famosa fuente) con pasarelas suspendidas por doquier, así como un armazón esférico suspendido sobre el mar. Tras llegar al centro de las pasarelas, los héroes ven a Ciaran y Zora al otro lado. Por sorpresa, antes de que los héroes puedan tomar ninguna acción contra ellos, aparece el Gran Topacio con su amazona, Aísa, destrozando el techo y tirando a Derian Thags al lago de energía.

Derian se vaporiza instantáneamente…

Zora chilla y sorprendentemente el propio Ciaran grita de desesperación, mientras Aísa y el Gran Topacio golpean a los héroes y estos comienzan a retirarse mientras las pasarelas se derrumban como un edificio de naipes. Ciaran recupera la compostura y debe llevarse a la destrozada Zora antes de que se derrumbe su pasarela, mientras la desequilibrada Aísa parte victoriosa. Destrozados a su vez, los héroes huyen no sin antes escuchar la declaración de venganza de Azslin…

En la batalla junto a Wyllf, los hombres de metal son expulsados con la ayuda de Fenin, pero a un precio muy alto: la muerte del rey Wormand. De vuelta a palacio, la reina Mireia lamenta la muerte del honrado Caballero del Dragón y les explica a los héroes la situación. El Emperador Nayred de Thanatos ha dado el mando de las tropas en Wyllfur a Aísa, una de las Generales de Thanatos, y ahora esta está realizando atrocidades. Ciaran y Zora, Generales a su vez, se han retirado de vuelta a Silverthrone. Para la sorpresa de Fenin, Eric, el hombre que le ayudó a escapar de Nightgate, es también un General de Thanatos. Viantia ha desvelado su alianza con Thanatos, y ahora es un enemigo más. Daeron se preocupa por su padre, que supone que habrá intentado rebelarse contra la Emperatriz, y el resto de héroes por sus familias.

Alaris dice que si piensan huir de Wyllfur ahora ella les acompañará a Reyd a cambio de su ayuda, que allí reside su prometido el duque Alan Carionni, curioso personaje de gran valía, y que puede ayudarles a crear un frente unido de resistencia. Pero los héroes, traumatizados por la muerte de Derian, han cambiado de idea: se disponen a volver a Silverthrone en busca de Zora, para pedirle cuentas y descubrir toda la verdad.

 

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Maea: Shadow of the God-Emperor Biyu