Maea: Shadow of the God-Emperor

EL PELOTÓN DIVIDIDO
PJs: Beltenebros, Frederick, Lammar, Roc, Vekhtor, Yctarán

El Pelotón de las Ánimas abandona el Bosque Ardiente y deja a los agradecidos prisioneros libertados en el pueblo más cercano.

El grupo acepta al valeroso Beltenebros como nuevo miembro del Pelotón y se dirige raudo hacia Anestaris para intentar conseguir alguna información útil sobre las hostilidades entre esta ciudad y Canolia. Allí se reunen con Aris y Rynn e inmediatamente buscan a sus contactos en la ciudad.

Vekhtor y Beltenebros se dirigen a los puertos buscando información de marineros. Al parecer todo empezó cuando la joven reina de Anestaris dijo en voz alta en una fiesta que sospechaba que eran los canólidos quienes podían haber secuestrado a la profetisa. Se rumorea que ya ha habido combates y que el Imperator de Canolia ha hecho sonar el cuerno que llama al “dragón astral” que protege la ciudad. Por otro lado Yctarán descubre de voz de Arcadia que es verdad que el embajador de Anestaris en Canolia fue expulsado, pero no decapitado como se rumoreaba.

Frederick encuentra a Ruak Highway, que se prepara para abandonar la ciudad y continuar su estudio de la tablilla en un pueblo cercano. Este le dice que Anestaris está falta de efectivos y como ya pasó en la campaña contra Ataturk los mercenarios de los alrededores y de ciudades vecinas como Hitte o Burnfar no quieren trabajar con Anestaris. Al parecer, por intereses religiosos, Hitte habría extendido el rumor de que cualquiera que trabaje para Anestaris ya no será empleado con Hitte. Rynn por su parte busca información entre viejos conocidos relacionados con los darmere, pero no consigue nada relevante; sin embargo los darmere quedan descartados. Roc Riverside descubre sorprendido el pasado oscuro de la joven elkonig y decide no querer saber nada más de este, pero la elkonig parece empeñada en redimirse por todas las muertes que ayudó a causar.

Yctarán acude a visitar a Zakari, la compañera de la Profetisa y descubre que esta sospecha que haya sido alguien de Anestaris quien haya perpetrado el secuestro, y desvela a su antiguo amante la última profecia realizada por esta, precisamente a la propia Zakari: “tu destino te espera más alla de la torre oscura”, sorprendentemente el mismo lugar mencionado en la premonición de Frederick. Los elfos de la zona le habían contado a Yctarán el mito de la Torre Oscura: un tal Elabrin Elkonig viviría allí, una especie de leyenda urbana entre los elfos cuyo nombre significa el primer elkonig y que según las historias sería el único elkonig no sólo capaz de usar magia sino el único ser vivo capaz de utilizar magia premenganica.

Más investigaciones indican que si hay alguien de Anestaris detras de todo esto podría tratarse algún grupo ultranacionalista, concretamente los “Leones de Anestaris”. Se enteran de que su amigo Aidran Vassili de Canolia es un experto en la materia aunque cuando lo entrevistaron en Canolia no tenía información importante. El grupo consigue localizar un punto de encuentro de los “Leones de Anestaris” y tras una violenta redada este grupo queda descartado, pero aún así los terroristas les informan de que saben que en unos tres dias un ejercito de Canolia vendrá a la ciudad, ¡en los barcos de la flota colonial de Hitte y con mercenarios de la misma!

Con tan poco tiempo y sin más pistas la batalla parece inevitable. El problema está en que no todos están de acuerdo con qué rumbo tomar. Yctarán y Lammar quieren defender Anestaris a toda costa, Roc y Vekhtor creen que ayudar a Canolia es la mejor opción, y cuando Yctarán dice que se trata de una decision personal es Frederick el que sugiere dividir el grupo en dos, para además así intentar congraciarse con ambos bandos. Rynn y Aris tambien han tomado partido: la elkonig no quiere ayudar a que nadie más muera y se quedará en la ciudad, y la joven sanadora partirá junto a su primo para ayudar a los heridos.

Esa noche los chicos se corren una enorme juerga sabiendo que quizás sea la última, Roc y Rynn hacen el amor por última vez antes de separarse en bandos opuestos, y Frederick cae una vez más en brazos de Cynthia. A la mañana siguiente Aris, Frederick, Roc y Vekhtor abandonan Anestaris en busca de las fuerzas de Canolia y el Pelotón de las Ánimas queda dividido en dos…

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LOS ELFOS BLANCOS DE BRYAR (parte II)
PJs: Beltenebros, Frederick, Lammar, Roc, Yctarán, Vekhtor

Los exploradores se reúnen de nuevo con Frederick y Vekhtor y les explican la situación del templo y las capacidades de los elfos. Juntos, el grupo se dirige de nuevo hacia el templo y cuidadosamente abre sus puertas principales, descubriendo una parca estancia de apariencia similar a una iglesia. Los muchachos se despliegan por la sala y comprueban que no haya más hostiles, comprobando que la estancia tiene salidas a oeste y este. Decidiéndose por la puerta oeste, tras esta encuentran dos grupos sentados en una especie de sala de espera: más Elfos Blancos y lo que parece ser un grupo de cambiantes, que sacan sus armas y se preparan para combatir.

El Pelotón de las Ánimas no es el único grupo aventurero que se encuentra dentro del templo. Un grupo de la Compañía Negra ha seguido a varios cultistas cambiantes hasta aquí y, tras una dura batalla, sólo quedan dos supervivientes: un bárbaro goliath llamado Beltenebros y un guerrero humano llamado Micael. Escuchando el ruido del combate en la estancia adyacente, Beltenebros y Micael acuden al socorro del Pelotón para sorpresa de Yctarán, que realizó algún trabajo junto al goliath durante sus primeros meses en el Valle. Temiendo las flechas de los peligrosos elfos, el Pelotón cierra la puerta e intenta evitar que los cambiantes salgan a por ellos, abriéndola despues cuando comprenden que los elfos habrán podido ir a por refuerzos. En efecto, el error principiante causa que los arqueros asciendan las escaleras trayendo consigo dos elfos enmascarados portando inmensas espadas rúnicas. Los cambiantes caen con facilidad, exceptuando a un peligroso espadachín que pone en jaque a Roc y mata a Micael, pero los elfos resultan ser extremadamente peligrosos: los arqueros hacen caer flechas contra las piernas de los muchachos y los enmascarados utilizan las espadas rúnicas para canalizar sus tatuajes mágicos en forma de devastadores ataques. Aún así, los elfos finalmente caen. Beltenebros explica que venía aquí tras los cambiantes pero Lammar le ofrece acompañarles hasta las entrañas del templo a cambio de una parte del botín. El goliath acepta.

El grupo explora las diferentes estancias del templo y finalmente llega a una sala subterránea donde encuentran varios objetos valiosos y una inscripción que avisa de no tocar las ofrendas a Aedothis el Titán Durmiente. Recordando sus experiencias en la necrópolis, el grupo decide dejar la sala hasta más adelante y penetra en otra sala, aparentemente una especie de comedor, donde varios Elfos Blancos se encuentran comiendo tras unos biombos de papel. Descartando un enfoque sigiloso, el Pelotón y Beltenebros entran en la sala y encaran a los elfos, pero son sorprendidos por la aparición del maestro del templo: la salamandra Karazakhan. Apoyando a sus huéspedes Karazakhan cubre a los elfos, que descargan flechas y espadas rúnicas contra los muchachos, abrumándolos y sobrepasándolos por completo. El combate parece cambiar temporalmente de rumbo cuando los enmascarados caen y el Pelotón logra replegarse en la antesala, pero Karazakhan les sigue y finalmente cae ante los ataques de los chicos. El combate ha sido extremadamente duro y el Pelotón ha agotado todos sus recursos. Yctarán propone coger los tesoros de la estancia y olvidarse del templo y de los elkonig secuestrados, pero Lammar insiste en continuar por lo menos para terminar de explorar el subterráneo. La tenacidad y la bravura parecen tener esta vez su recompensa, ya que en la siguiente estancia los muchachos encuentran un pozo embrujado que hace desaparecer su cansancio y sus heridas físicas. En la siguiente estancia los muchachos por fin encuentran su objetivo: en una mesa sacrificial, una vampiresa llamada Shanira está a punto de matar a un elkonig mientras en un balcón el rey elfo Shagun Capanegra observa la situación. Los muchachos irrumpen en la sala pero la oposición parece demasiado poderosa; Frederick pronto cae ante los elfos que defienden a su rey y cuando Beltenebros llega hasta este comprueba aterrorizado que Shagun es un muerto viviente: un lich. Los muchachos se retiran hacia atrás mientras Frederick agoniza e Yctarán heroicamente lleva a su compañero hasta la fuente rejuvenecedora. Shagun hace explotar a sus propios aliados cuando estos están malheridos y Vekhtor aguanta el fortín antes de caer fuera de combate. La situación cambia por completo cuando Shanira abandona el combate y Lammar se apodera de la filacteria del lich, devolviéndosela a cambio de su tesoro mágico y de la manera de desactivar la maldición que custodia a los tesoros del templo. Obligado a parlamentar, Shagun accede a las demandas del Pelotón y se teletransporta fuera de la estancia. El Pelotón es victorioso una vez más.

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NECRÓPOLIS (parte IV)
PJs: Frederick, Golan, Roc, Saraedryl, Vekhtor, Yctarán

El Pelotón de las Ánimas decide intentar descansar frente a la puerta, pero un bramido y un aparente fogonazo procedente del abismo que dejan atrás les hace cambiar de idea. Abriendo la inmensa puerta, los muchachos penetran en una inmensa gruta con varios palmos de bruma en el suelo. Avanzando, poco a poco comienzan a ver lápidas funerarias y fosas funerarias, cada vez más densas hasta que parecen estar dentro de una auténtica necrópolis subterránea. Abriéndose para cubrir el máximo terreno posible, los chicos comienzan a explorar y es Frederick quien se acerca a una criatura agazapada que avistan y la abate. El grito del ser al morir causa que varios muertos vivientes comiencen a salir de los fosos y a rodear al grupo: se trata de ghouls y su contacto paralizador deja a los chicos aislados y rodeados por múltiples oponentes. Golan cae fuera de combate y Saraedryl se teletransporta a la desesperada junto a él para evitar que los enemigos lo rematen. Frederick tambien cae y Vekhtor aguanta valientemente los embites de sus enemigos, que no le dejan avanzar para ayudar al elfo caído. Yctaran mueve su espada a diestro y siniestro mientras intenta inútilmente abrirse paso hacia Saraedryl y Golan, y Roc lanza flechas subido a un sarcófago y cae tambien ante los ghouls. Los muchachos creen que por fin ha llegado su último día y se preparan para morir, pero cuando Vekhtor logra que Frederick se reincorpore al combate el Pelotón logra increíblemente sobrevivir. Tras retirarse para cuidar a sus heridos, el Pelotón vuelve a atravesar la necrópolis, esta vez en formación cerrada. Más ghouls surgen para ellos pero son presa fácil de los conjuros de Saraedryl y el resto de los muchachos los rematan.

Avanzando hasta el centro de la gruta, el grupo llega hasta un edificio funerario. Frederick y Golan comprueban que no haya ningún tipo de trampa y los chicos llegan hasta un enorme sarcófago de piedra con una inscripción en la que la maga cree ver un aviso de una terrible maldición sobre cualquiera que abra la tumba. Los chicos discuten acaloradamente sobre qué hacer y cómo actuar, y es finalmente el mediano Golan quien retira la lápida, sin efecto aparente. Tras coger las armas y armadura mágicas del cuerpo momificado y saquear la tumba, el Pelotón se reagrupa y continúa avanzando.

Por fin el grupo llega al aparente final de la gruta, donde les espera un recinto amurallado cuyas puertas se abren de par en par como invitándoles. Penetrando en su interior, el Pelotón se encuentra sobre un puente sobre otro abismo conectando la gruta con una última puerta dorada, que se abre y de la que comienzan a salir oleadas de esqueletos, esta vez dirigidas por un señor de los cráneos que desata las energías mágicas de sus tres calaveras contra los chicos. Cuando los esqueletos comienzan a caer, el señor de los cráneos hace sonar una campaña y el alarido de antes se vuelve a escuchar, esta vez procedente del abismo bajo sus pies. El combate contra los muertos vivientes es cada vez más duro, ya que el señor de los cráneos vuelve a levantar a los que los muchachos derriban. La tragedia llega cuando el muerto viviente líder descarga sus energías contra Golan…

…y este se despeña al abismo sin fondo.

Llenos de furia, el Pelotón acaba con los muertos vivientes y se prepara a avanzar. Alguien comenta que el tesoro de la tumba realmente estaba maldito y que el pequeño mediano ha sido su víctima. Y entonces un enorme dragón rojo surge del abismo y se posa sobre la pasarela. Roc lanza el aceite rejuvenecedor contra el dragón, que se despeña y despues vuelve a remontar el vuelo pero esta vez de un tamaño más reducido. Heridos pero furiosos, el Pelotón converge contra el dragón y da buena cuenta de él.

Tras la puerta final les espera la tumba de la familia líder de la ciudad subterránea y grandes riquezas, pero la primera muerte de un miembro del Pelotón no será fácilmente olvidada.

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NECRÓPOLIS (parte III)
PJs: Frederick, Golan, Saraedryl, Yctarán

El esqueleto cuadrúmano se lanza contra Yctarán mientras Saraedryl esquiva la artillería enemiga y los dos pícaros les atacan por los flancos; pronto el enemigo es abatido, pero poco a poco más esqueletos comienzan a salir de las catacumbas. Con poco tiempo restante antes de que los esqueletos vuelvan a rodearles, el Pelotón se dirige hacia la puerta metálica del fondo y los muchachos comienzan a examinar las dos cabezas de dragón que la flanquean y que parecen ser dos cerraduras. Recordando que el lingote que porta Vekhtor tenía una llave grabada, Saraedryl lo introduce en una de las cabezas y esta parece accionarse, pero aún no saben dónde puede estar la segunda llave y los esqueletos comienzan a abalanzarse sobre el grupo. Los muchachos empiezan a registrar los cofres y a enfrentarse a los nuevos muertos vivientes hasta que, con un súbito rapto de inspiración, la maga lanza al suelo el mapa de arcilla que les llevó hasta la montaña y efectivamente: en su interior se encuentra la segunda llave. Accionando el mecanismo y abriendo la puerta, el grupo felicita a la eladrin por su astucia y logra escapar hasta la siguiente estancia.

En la siguiente estancia, el grupo encuentra numerosas estatuas de guerreros y lo que parecen ser cadáveres de saqueadores o aventureros. Un enorme tapiz rodea la sala, y en él se puede ver a un inmenso ejército protegiendo lo que parece ser un huevo de dragón. Entre las posesiones de los aventureros muertos, los muchachos encuentran varias pociones, un aceite que parece tener propiedades rejuvenecedoras muy potentes y una espada matadragones que juiciosamente se guarda Yctarán. Tras tomarse un merecido descanso y tratar sus múltiples heridas, Vekhtor utiliza sus poderes divinos para abrir la puerta que conduce hasta la siguiente estancia y el Pelotón entra en ella.

En la siguiente sala el Pelotón se encuentra con diversos esqueletos y, tras un abismo atravesado por dos puentes colgantes, una inmensa puerta y muchos más esqueletos. Saraedryl lanza su bola de fuego al otro lado del abismo, diezmando a los esqueletos arqueros allí presentes, y los dos esqueletos amoratados y el resto del Pelotón se enzarzan en combate. Poco despues los muertos vivientes accionan dos verjas y dos enormes zombies se unen a la refriega. El combate contra los muertos vivientes es extremadamente duro y Frederick cae al suelo cuando los dos zombies le rodean. Finalmente, el Pelotón logra acabar con los muertos vivientes de su lado del abismo, y termina lanzando a este a los dos zombies por miedo a que se vuelvan a alzar.

Un grupo de esqueletos flamígeros comienza a cruzar los puentes en dirección a los muchachos, pero estos rápidamente cortan las cuerdas y los enemigos se despeñan al vacío. Al otro lado, custodiando la puerta, se encuentran dos esqueletos cuadrúmanos idénticos al de la sala anterior. El Pelotón se encuentra en las últimas, hechos polvo, pero aún así Frederick y Saraedryl deciden que intentarán entretener a los esqueletos el tiempo suficiente para que el resto del grupo atraviese el puente hasta la contienda. El elfo salta y la eladrin se teletransporta, y a duras penas logran contener a los dos esqueletos. Por suerte, el resto de sus compañeros llega in extremis y los esqueletos cuadrúmanos finalmente caen ante la espada de Yctarán. Ahora el Pelotón tiene ante sí una inmensa puerta…

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NECRÓPOLIS (parte I)
PJs: Frederick, Golan, Roc, Saraedryl, Vekhtor, Yctarán

Han pasado varios días desde el combate contra los cazarrecompensas y el Pelotón de las Ánimas comienza a aburrirse en Canolia. Un grupo de una docena de aventureros bien pertrechado y a quienes Saraedryl reconoce como a un famoso grupo de los Mares del Sur aparece en la ciudad y alquila toda una taberna, comenzando seguidamente a hacer indagaciones sobre los alrededores y despertando la curiosidad del Pelotón.

Buscando algo de acción, los muchachos descubren que algún tipo de animal ha estado atacando las granjas cercanas y que aventureros que han salido en su búsqueda no han vuelto, incluyendo a un sobrino político de Rikkard Carionni. Los muchachos, una vez más junto a la eladrin Saraedryl, deciden involucrarse y se dirigen a una de las granjas atacadas, de la que parten siguiendo las huellas del atacante con cierto apuro. Este les lleva hasta un desfiladero de montaña, donde se enfrentan a dos terribles osos y encuentran los restos del joven Carionni. Durante el viaje de regreso a Canolia con su misión satisfecha, [[|Golan]] cree escuchar ruido de pelea cercana. En efecto, un grupo de gigantes dirigido por tres misteriosos encapuchados rodea a un grupo de aventureros al que se encuentra a punto de aniquilar por completo. Reconociendo que son los aventureros del sur, el Pelotón salta en su ayuda encabezado por el temerario Vekhtor, atacando a la artillería gigante. El combate es encarnizado y tras varios minutos los encapuchados acaban con los aventureros e intentan escapar llevándose parte de sus pertenencias. Con los gigantes derrotados o puestos en fuga, Golan y Frederick parten tras los encapuchados pero estos les emboscan y resultan ser tres duendes sombra de aspecto siniestro y grandes habilidades, haciendo que los dos pícaros tengan que abortar la persecución. Mientras, el último aventurero superviviente le dice a Vekhtor que los duendes se han llevado el mapa que conduce a “la ciudadela” y le da una llave de oro y un lingote. Convencidos de estar tras la pista de algo grande y a pesar de la oposición del asustado Golan, el Pelotón sigue el rastro de los duendes hasta una entrada de cueva.

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REGRESO AL VALLE
PJs: Frederick, Golan, Lammar, Roc, Vekhtor, Yctarán

Tras dejar a la recien nacida con los clérigos que debían haberse hecho cargo de su madre y despedirse de Kendra, el Pelotón de las Ánimas se dirige finalmente hacia Hitte. Disfrazados, ya que ahora sus enemigos en la peligrosa ciudad se han multiplicado, los muchachos llegan hasta la Casa Carionni, donde Rikkard les felicita y les dice (ante su asombro) que llevan más de un mes fuera. Tras confirmarles que su información les ha permitido apoderarse de los documentos que necesitaban, Rikard les pone al día de los acontecimientos sucedidos en su ausencia.

Parece ser Zaladiel ha hecho un nuevo anuncio público, anunciando que Lul’Ar Nur no era el lugar donde se encontraba la reliquia, pero que el día de su aparición está cercano. Parece ser que el misterioso jinete de dragón iba tras otro tipo de objeto.

Más preocupantes son las noticias que llegan desde Anestaris: Savannah, la Profetisa del Dios-Emperador, ha sido secuestrada por una fuerza desconocida. Aparentemente muchas voces están acusando a Canolia, donde un potente culto a esta estaba apareciendo, y las relaciones entre las ciudades se han enrarecido.

Tras despedirse de Rikkard, el Pelotón se encuentra con la rebelde Marcia Godfrey Carionni, que tontea de nuevo con los héroes y les dice que esta vez ha decidido convertirse en una dama como en las novelas, ya que es lo que su padre quiere, y que necesita un caballero que lleve su lazo en su escudo. Vekhtor accede sin dudarlo y el grupo finalmente parte de Hitte sin especiales incidentes.

Dirigiéndose a reunirse con Aris, esta les ha dejado nota de que ha vuelto a Canolia y se está alojando en una taberna llamada Taberna de Killa, así que el grupo se dirige hacia allí. Una vez allí, ven que la ciudad está sumida en el desconcierto por la desaparición de Savannah. La sección local del Magisterio ha sido atacada por una turba, considerándoles sospechosos del secuestro, pero Vania ha logrado salir adelante. Los canólidos se sienten injuriados por las duras acusaciones de la “reina adolescente de Anestaris”.

Cuando llegan a dicha taberna, en lugar de a Aris encuentran a un apuesto espadachín al que Golan reconoce por sus cicatrices como a Giediss, un peligroso cazarrecompensas y asesino. Este les enseña que su compañero gnoll tiene prisionera a Aris y quiere intercambiarla por Golan, al que aparentemente alguien quiere ver muerto o prisionero. Aunque el Pelotón al principio parece decidido a hablar, pronto los ánimos se calientan y todos desenfundan las armas. La rápida y arriesgada maniobra de Frederick al abalanzarse sobre el gnoll pilla al grupo de malhechores por sorpresa, permitiendo que entre él e Yctarán pongan a salvo a Aris momentáneamente, mientras el resto del Pelotón también sorprende por su inusitada violencia. Giediss recibe apoyo de una peligrosa duende sombra con una espada envenenada y de un diabolista enano. El inmenso gnoll recibe muchísimas heridas antes de caer derribado, pero es Giediss quien pone en apuro al grupo, dejando fuera de combate él solo a Roc y Vekhtor, no sin que antes este último desate su furia divina contra el asesino en forma de un brutal hachazo cuyo tronar destruye todos los vasos de la habitación y le deja renqueante. Finalmente, con todos sus compañeros muertos, al borde de la muerte y rodeado, Giediss ingiere una cápsula de suicidio y acaba con su propia vida. Recuperados tras haber rozado la muerte, Vekhtor y Roc reciben la felicitación de sus compañeros por su gran bravura y vehemencia.

Interrogando al pequeño mediano, este insiste en que seguramente se trate de una equivocación, y Frederick corta la discusión argumentando que todos tienen pasados oscuros. De cualquier modo, el grupo se dirige al Templo de las Siete Esquinas a recuperar su equipo y despues va a hablar con Evaristus para intentar descubrir algo más sobre los cazarrecompensas. En la torre del hechicero, Lammar se reencuentra con Oda Crist, la joven que le inició en el camino arcano, que se encuentra tambien intentando aprender cosas de Evaristus; esta le dice que ha encontrado pistas sobre Lucier, el hombre que mató al mentor de Lammar, y que puede estar en el Valle. Le pide que le acompañe en un viaje que puede durar unos días, ya que le necesita para corroborar que ciertas personas son quienes dicen ser. Mientras, Roc intenta que Aris le cuente qué ha ocurrido durante el tiempo que estuvo secuestrada y esta se niega a hablar del tema, dejando a su primo y sus compañeros preocupados.

Rynn anuncia que parte unos días hacia el Bosque de Arrowhead, ya que ha recibido noticias personales de su antigua aldea y debe ir hasta allá; ofrece llevarse consigo a Aris para que descanse. Lammar por su parte tambien se ausentará unos días junto a Crist. Y el resto del Pelotón descansa en la torre de Evaristus para alegria de Saraedryl, que lleva tiempo sin ver a nadie del exterior.

Y mientras Naseth ha estado en la taberna tomando notas durante el combate y ahora sabe a qué se enfrenta.

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ESTÁN HAMBRIENTOS (parte III)
PJs: Frederick, Golan, Lammar, Roc, Vekhtor, Yctarán

El segundo asalto al refugio de montaña es brutal. El Pelotón de las Ánimas intenta mantener la posición mientras Kendra sigue tocando la flauta mágica, pero los emaciados son simplemente demasiados en número. Lammar e Yctarán intentan evitar que entren por las ventanas, mientras el resto protege la puerta del cuarto, pero el pequeño Golan cae al suelo cuando un chorro de ácido le alcanza de lleno. Cuando los emaciados finalmente penetran en el cuarto, Lammar se teletransporta fuera y puede ver entre la tormenta un cercano cobertizo similar a un pozo cubierto. Viendo una ruta de escape, los muchachos intentan escapar mientras Yctarán y Vekhtor cubren la retirada. Corriendo sobre la nieve y bajo la tormenta, el grupo alcanza la cabaña, donde Frederick ha descubierto un pozo que se pierde en las profundidades.

Tras atrancar la puerta el grupo desciende la galería y descubre una red de cuevas subterráneas. Intentando orientarse como pueden en la oscuridad, y mientras Yctarán parece enfermar por los mordiscos de los emaciados, el Pelotón y Kendra pasa horas en el infernal lugar, escapando finalmente por una fisura… y apareciendo en una garganta nevada en la que divisan más de cuatrocientos emaciados.

Lammar hace unos cálculos rápidos y se da cuenta de que el tiempo parece ir más despacio. Eso, unido al resto de fenómenos, le hace pensar que han podido caer en una becha al Pozo de las Sombras. Hay discusión sobre qué hacer: Yctarán prefiere volver a las cuevas e intentar encontrar otra salida, mientras que Vekhtor y Frederick creen que con un recien nacido no tienen más remedio que intentar atravesar la garganta y llegar hasta el río que divisan al otro lado, que reconocen como el Tindarin y que esperan sea el límite físico de la brecha planar.

La votación es ajustada pero finalmente los muchachos deciden atravesar la garganta. Para ello usarán el trineo que Vekhtor había cogido por si era necesario transportar a Ruth y los que no quepan en él se deslizarán sobre los escudos. Yctarán cree que la maniobra es una locura, pero no parece haber otra salida. Así los chicos se deslizan entre la horda de emaciados a toda velocidad, sorteando obstáculos como pueden. Rynn y Golan pronto caen de su escudo y deben montar como pueden en el trineo, que va aplastando emaciados y a punto está de chocar con el escudo que montan Frederick y Vekhtor. Finalmente, los chicos llegan sanos y salvos hasta el agua. Y, tras ellos, los alaridos de los emaciados parecen desaparecer.

El Pelotón de las Ánimas ha escapado del Pozo de las Sombras.

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ESTÁN HAMBRIENTOS (parte II)
PJs: Frederick, Lammar, Roc, Yctarán

Nasr y Lammar se dirigen al escondite de los emaciados, pero pronto comprueban que no están solos: varios de los seres aparecen de entre los pinos, y en los picos cercanos tambien se apostan algunos. El combate estalla en el pequeño mallo mientras Frederick y Rynn, desde el otro lado, abren fuego contra los emaciados. Para sorpresa del Pelotón, los emaciados de los picos cercanos son capaces de lanzar ácido a presión hasta ellos, haciendo estragos entre sus líneas. Roc derriba a uno de estos de un certero flechazo y Fred y Rynn pronto son atacados por la retaguardia por un par de los horribles seres. El resto de la expedición queda arrinconada en el inicio del débil puente que acaban de atravesar, y el valeroso Nasr pronto cae muerto a manos de sus enemigos. No es el único, ya que Strilo le sigue poco despues, e incluso Ruth recibe un brutal mordisco que posiblemente hubiese acabado con su vida de no ser por las habilidades mágicas que Roc aprendió en Canolia. El propio Roc cae inconsciente a manos de los terroríficos seres e Yctarán desencadena las energías mágicas de su espada para convertirse en un auténtico torbellino eléctrico.

Tras el terrible enfrentamiento, el Pelotón no tiene apenas tiempo de curarse sus heridas. Los aullidos de los emaciados resuenan entre los mallos y el Pelotón acelera su camino. Kendra cree que Ruth no podrá aguantar mucho más y ahora que no cuentan con Strilo para guiarles no les queda más remedio que buscar como sea un lugar seguro. Pocas horas despues lo encuentran: un refugio de montaña en mal estado, con evidentes signos de combate. Y en él encuentran los cadáveres congelados de los antiguos compañeros de Kendra, que se suponía habían salido hacia Anestaris meses atrás, durante la Cruzada de Clea. Mientras Roc y Kendra asisten a Ruth, que acaba de romper aguas, el resto del Pelotón intenta preparar como puede unas defensas utilizando los muebles de la casa. El complicado parto y las heridas sufridas se llevan la vida de Ruth, pero la niña nace sana y salva.

Tras una tensa espera, un grupo de cinco emaciados atacan la casa en mitad de una violenta tormenta. Las defensas no resisten mucho pero Kendra utiliza una flauta mágica de uno de sus amigos caídos para crear un aura protectora que sus enemigos no puedan atravesar. El combate es una vez más tremendamente duro pero los emaciados caen… y antes de que los chicos puedan siquiera felicitarse entre sí, ven la sombra de unos quince emaciados más que surgen de la tormenta y rodean el refugio…

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ESTÁN HAMBRIENTOS (parte I)
PJs: Frederick, Golan, Lammar, Roc, Vekhtor, Yctarán

El Pelotón de las Ánimas ha atravesado el portal de Nordos… y aparecido bajo la nieve, en lo alto de un pilar de piedra que domina un diminuto pueblo aparentemente incrustado en el centro de una de las cordilleras. Una comitiva armada se dirige hacia ellos y así descubren de voz del líder de la comunidad que están en una antigua explotación minera llamada Daeron’s Peak. Los escasos habitantes del poblado les acogen con hospitalidad y les explican que el pequeño pueblo está aproximadamente a una semana de Hitte. Una terrible tempestad de nieve se acerca y, si los chicos no quieren quedar encerrados en el poblado durante meses, su única oportunidad es salir ya. Con ellos se ofrece a viajar una cuadrilla de personajes: Nasr, un cazador draconato; Kendra, una ladronzuela de piel negra; Ooryl, un cobarde comerciante; y Strilo, un trampero que conoce las montañas como la palma de su mano y que actuará como guía. Antes de partir un desesperado lugareño les pide ayuda: su mujer, Ruth, se encuentra encinta y a punto de dar a luz. Su salud es muy endeble y si no la ve un sacerdote lo más probable es que niño y madre mueran antes del parto. El Pelotón se conmueve y accede a escoltarla a través de las montañas hasta lugar seguro.

La expedición parte, liderada por Strilo y Roc. El tiempo empeora hora tras hora pero el grupo avanza a buen ritmo. Un día el grupo encuentra a un extraño ser agazapado en las lindes de un arroyo congelado; cuando el ser les sisea con hostilidad, el grupo le abate y, como respuesta, varios seres iguales se acercan a través del arroyo helado. Se trata de seres similares a humanos ancianos de piel blanquecina con ojos negros sin pupilas y su boca deformada como la mandíbula de un insecto, y que aparentemente inyectan ácido cuando muerden. Los emaciados pelean con ferocidad y el Pelotón se ve sorprendido por su veloz avance, que rompe sus líneas y pone en peligro a los no combatientes del grupo. En efecto, Ooryl muere cuando intenta evitar que un emaciado ataque a Ruth y Kendra. Tras acabar con estos seres que nadie es capaz de identificar y enterrar al comerciante, el grupo decide seguir hacia delante. Conversando entre ellos se dan cuenta de que todos sienten una extraña angustia que no saben de dónde puede provenir.

La expedición comienza a atravesar los mallos, una sucesion de columnas de piedra unidos por una red de puentes. Strilo comenta sorprendido el malísimo estado en que se encuentran dichos puentes en comparación con la última vez que estuvo por la zona, un año antes. A través de las gargantas creen escuchar los sobrenaturales aullidos de los extraños seres, repetidos una y otra vez por el eco. Mientras el grupo se encuentra atravesando uno de los puentes, Roc divisa a otros tres emaciados observándoles desde un escondite en un pinar. El arquero grita para alertar al grupo y este se prepara para un nuevo combate.

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CERO: GANA LA BANCA (parte III)
PJs: Frederick, Golan, Lammar, Roc, Vekhtor, Yctarán

La región de Reyd, en La Península, muy lejos del Valle.

El SS Eldruc Steelstain se acerca a la ciudad de Nordos. El Pelotón de las Ánimas ha comprendido que el eladrin sólo buscaba el número de clave, no realmente los documentos, y deciden no dar la misión por terminada. Sabiendo que el ornitóptero es realmente lento, los muchachos deciden desembarcar en la antiquísima ciudad de Nordos, cuyas calles rezuman historia, y dirigirse a la sede local de la Casa Carionni. Antes de irse, enviados de la Legión de Bronce se acercan y les comentan que un Templo de Bastian podría ser un buen lugar para aterrizar un ornitóptero…

En Nordos, el líder de la Casa en la ciudad les dice que hay una ermita de Bastian abandonada a un par de días de camino y se ofrece a prestarles caballos y armas, así como a darles acceso al círculo de teletransporte para que puedan volver al Valle una vez concluída su mision. Siguiendo la única pista que tienen los chicos se dirigen hacia la ermita, dejando en Nordos a Rynn para que vigile que el eladrin no intente utilizar el Portal. Por el camino encuentran un puente sobre aguas envenenadas cuyo guardian, un gigantesco ettin, exige un tributo de 100 monedas de plata por cabeza para pasar. Poco dispuestos a ceder al chantaje y no sabedores de la reputación del Puente del Ettin, los muchachos se enfrentan al guardian y pronto salen escaldados, acabando pagándole el doble por el derecho a pasar.

Finalmente los muchachos llegan a la ermita abandonada, descubriendo restos tanto de un campamento reciente como del aterrizaje de un ornitóptero. En la ermita descubren un grupo de oscuros acompañados por perros rabiosos. El combate es muy duro y caótico, especialmente por la furia de los enloquecidos perros y por las cabriolas de los oscuros, pero finalmente los enemigos son abatidos y el líder del grupo capturado. Este admite que su grupo era una banda local de secuestradores contratada para recibir al eladrin y esconder su vehículo; este se dirige a la costa, donde un barco de Allaq le recogerá, y les lleva sólo unas horas de ventaja. Los chicos deciden partir hacia allá al galope… menos Vekhtor, que decide montar en el ornitóptero, que se encontraba aparcado dentro de la ermita, y volar.

Horas después, ya de noche cerrada, el Pelotón llega finalmente a la costa, al faro abandonado donde el eladrin ha quedado con sus compañeros. Cuando estos se acercan a la zona, Frederick pisa accidentalmente unas piedras en la oscuridad, despertando al eladrin, que aún así cae reducido y se rinde. Los muchachos atan al eladrin a una silla y le vendan los ojos para interrogarle, pero repentinamente una botella flamígera entra por la ventana y el suelo de madera comienza a arder. Un grupo de cinco rufianes irrumpe en la sala, y el Pelotón debe enfrentarse a ellos entre las llamas mientras el atado eladrin se arrastra por el suelo para evitar perecer. Los rufianes parecen muy habilidosos y ponen a prueba las habilidades del grupo, pero finalmente son aniquilados. Viendo acercarse el barco, el Pelotón toma al eladrin prisionero y vuelve a Nordos.

De vuelta a la capital, el enviado de la Casa Carionni les felicita y les da una carta lacrada confirmando su éxito. Por desgracia no van a poder enviarles a Hitte, ya que los criminales de la ciudad controlan este portal, pero les mandarán al sitio más cercano.

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