Maea: Shadow of the God-Emperor

UN DEMONIO DE OJOS AZULES (parte II)
PJs: Beltenebros, Frederick, Roc, Yctarán

El grupo irrumpe en el siguiente nivel de la torre mientras Frederick intenta hablar con su hermana. Aribella, Sprigg, Zakari y varios elkonig les esperan. Los poderes de teleportación forzada de Aribella ponen en apuros a Roc y anulan temporalmente a Beltenebros que es teleportado dos veces afuera de la torre para caer entre las rosas cuando intenta flanquear a la elfa por un tejadillo. Zakari también les ataca con sus poderes psíquicos, que resultan ser devastadores. Tras un duro combate los elkonig son derrotados, Sprigg cae en duelo contra Yctarán de Sarik y Aribella y Zakari se retiran. Frederick ahora sabe que Aribella colabora voluntariamente con Elabrin y que está enamorada del elkonig, pero no está dispuesto a cesar en su empeño.

El grupo descansa y sigue subiendo escaleras, pero pronto se encuentran atrapados en un bucle mágico del que logran escapar tras muchos sudores. Finalmente llegan a otro nivel donde otro avatar de Elabrin les espera, esta vez desplegando poderosa magia negra. Elabrin aparece volando y Roc intenta causarle daños con limitado éxito, ya que Elabrin se regenera atacando seguidamente al grupo. Frederick evita el combate e insta al grupo a dejar que Elabrin siga con sus planes, pero sus compañeros no tienen intención de hacerlo. Finalmente el mago baja al suelo y tras un reñido combate se retira llevándose consigo a Aris con su magia negra. Una violenta discusión estalla entre Frederick y sus compañeros y Roc lo culpa directamente de la desaparición de su prima.

El grupo sube al último nivel donde les esperan Elabrin y Aribella en el centro de lo que parece ser una inmensa reproducción del sistema planar. Zakari y Aris están retenidas en unas burbujas mágicas flotantes. Yctarán intenta negociar con Elabrin pero sus condiciones son aún más duras que antes; el elkonig les increpa diciéndoles que no tienen ninguna opción mejor que darle, y llama a su torre “una forja”. El elkonig admite que ya no necesita ni a Yctarán ni a Zakari, porque descubrió el secreto de sus resurrecciones hace ya semanas y le dice a Yctarán que elija entre sus dos prisioneras, anunciando que una persona morirá. El grupo no lo entiende, y Elabrin les dice que no tienen que entenderlo: esas son las reglas que él pone y ellos deben elegir. No tienen capacidad para matarle, han llegado hasta aquí y ahora deben asumir las consecuencias. El grupo se niega a elegir, y Elabrin les llama cobrades y les increpa por no estar preparados para las decisiones que les esperan si finalmente deciden seguir con su cruzada.

Finalmente el grupo desenfunda y amenaza al elkonig con luchar hasta la muerte para destruirlo. Elabrin sacude la cabeza y les explica que la prueba ha terminado, que nadie se ha ofrecido a ocupar el lugar de las chicas a pesar de las numerosas pistas que ha estado dándoles y se muestra muy decepcionado: sin esa capacidad de entrega no serán capaz de derrotar a su enemigo. Elabrin tenía interes en atraer al grupo a su lado, aunque Yctarán ahora lo considera un loco y dice que si diese el caso preferiría no tener que mezclarse con él. Elabrin le explica que si se enfrenta al Segundo Centinela con esa forma de pensar él será causante de la destrucción del multiverso, y que les estará vigilando y acabará con ellos si se convierten en un problema.

Elabrin les expulsa y los deja marchar con Zakari y Aris. Frederick tiene tiempo para hablar con su hermana, que se quedará junto al hombre que ama. Roc se va pensando en las palabras del elkonig, al final no le ha aclarado nada y piensa que el mago ha demostrado ser sólo un mentiroso.

Despues de que un serio Kefta les confirme las afirmaciones de Elabrin, el grupo se prepara para su siguiente movimiento: dirigirse a Darabont en busca de Hel-Kasi Sandrin y de respuestas. Zakari, por su parte, da por terminada su relación con Yctarán: le aterroriza la idea de que no estén haciendo otra cosa más que repetir una historia del pasado y que lo que sienten no sea real.

Mientras tanto, en un lejano desierto, el hombre lagarto Laethe cae a manos de Agaethis Björn, que le arrebata una espada mágica.

Tarkin-17

Las fuerzas del Ejército Infinito conquistan su octavo plano para su señor. Victoriosos, los tres Merodeadores conocidos como Aeneas, Mainyu y Sandara acuden hasta su señor. Este tiene una mision para ellos: su compañero Laethe ha caído en Tarkin-1, así que ellos van a concluír sus asuntos pendientes. Y para ellos se van a llevar a su nuevo aliado, al fruto de la tecnología que Elabrin le entregó al Segundo Centinela.

Rynn.

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UN DEMONIO DE OJOS AZULES (parte I)
PJs: Frederick, Roc, Yctarán

Los aventureros se mueven tortuosamente entre el gran jardin de rosas que rodea la Torre Oscura. Roc los lidera y vuelve a suscitar las críticas de sus compañeros cuando llegan agotados hasta la puerta de la Torre.

Al entrar en el kall de la torre se encuentran con que Elabrin Elkonig, que ahora se muestra como un guerrero elfo con dos espadas, les espera. A Elabrin le acompañan Sprigg (su senescal azer), una elfa que Frederick Sandrino (Maximilian) ha visto antes en sus sueños y Zakari (dominada por un conjuro mágico).

Yctarán pide la liberación de Zakari y amenaza con emplear el Hiperion si es necesario. Elabrin intenta convencer al Peloton de las Animas para que se marchen, pues no tienen nada que hacer allí. Por un lado entrega a Frederick una carta de Hel-Kasi Sandrin dirigida a él, que le revela importantes datos sobre su familia, incluyendo que la elfa es en realidad su hermana Aribella. Por otro lado le explica a Yctarán que tanto él como Zakari son reencarnaciones de heroes del pasado realizados con una tecnología similar a la de los antiguos Pérfidos que investigaron los súbditos del Dios Emperador antes de su muerte; Yctarán es una reencarnacion de Thadeus Danlor y Zakari lo es del propio Dios-Emperador (que realmente era Diosa-Emperatriz), también revela que estos antiguos heroes fueron amantes en el pasado. A Roc le dice que el destino le depara una revelación pero no le da más detalles.

Para reforzar sus palabras Elabrin desvela parte de sus planes: quiere descubrir el secreto tras las reencarnaciones de los doce heroes conocidos como las Doce Perlas. Para ello requiere que Zakari o Yctarán, los unicos resucitados sanos que se conocen, permanezcan con él. Va a intercambiar este conocimiento por una cura para la Plaga Blanca que está acabando con los elfos al convertirlos en Elkonig; la cura la tiene el creador de la Plaga, una peligrosa entidad conocida como El Segundo Centinela que antes de perder la cordura era la responsable de mantener el equilibrio del Universo. Sus planes a largo plazo incluyen acabar con los planes de dominación del cosmos que ahora persigue este Centinela. También es revelado el origen de los Centinelas, que todos los dioses conocidos están reducidos a una escasa masa de energía (lo que provoca el enfado de Aris), que el lider del Magisterio es otro de estos Centinelas y que el Doctor Kefta sabía que Yctarán era una reencarnación, ya que él mismo había sido el creador de las Doce Perlas.

Yctarán sigue desconfiando del elkonig debido a sus métodos y sus crueles peticiones, considerando inaceptable que mantenga a Zakari bajo control mágico y en contra de su voluntad, así que se enfrenta a Elabrin. Frederick intenta evitar la pelea e insiste en dejar en paz a Elabrin pero Roc e Yctaran no están dispuestos a dejar escapar esta oportunidad.

Por un malentendido todos creen que Yctarán y Elabrin se van a medir en un duelo personal y los secuaces del mago se retiran a un piso superior. Sin embargo después Yctaráan pide ayuda a sus compañeros; Roc intenta ayudarle pero Frederick se interpone ante su sorpresa. Finalmente Yctarán derrota a Elabrin, pero resulta ser un avatar. El autentico elkonig les espera en lo alto de la torre.

Frederick se adelanta a todos mientras descansan para intentar hablar con su hermana, pero se encuentra con los secuaces de Elabrin bloqueando el paso.

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HACIA LA TORRE OSCURA (parte II)
PJs: Frederick, Roc, Yctarán

Los aventureros comprueban que en la sala hay numerosas trampas mágicas, así como una estatuílla que parece generar un enorme torbellino de luz en el centro de la habitación y ocho espejos mágicos en cuyo interior están aparentemente atrapados los elfos. El dragón y sus siervos draconatos no pierden tiempo en atacar, pero los aventureros están preparados para defenderse. Roc Riverside es temporalmente atrapado en uno de los espejos, pero el dragón cae tras un duro combate bajo los conjuros de Aris Riverside no sin antes prometer a los incrédulos guerreros que volverán a encontrarse. Tras esto, los elfos se liberan de su prisión mágica y todo el grupo abandona la cueva con su botín. El grupo de elfos les dice a sus libertadores que pasen a verlos por su aldea y serán recompensados.

Tras esta nueva victoria, el grupo continúa su tortuoso camino hacia los Dientes del Dragón, camino puntuado por varias disputas entre Frederick Maximilian y Roc sobre el camino a tomar. Tras un mes de viaje, exhaustos y malnutridos, el grupo por fin llega hasta la ciudad de Pertrechac, bastante enfadados con Roc por sus pobres decisiones. Tras descansar en la pequeña ciudad, donde humanos y orcos rojos conviven en armonía, el grupo aventurero comienza a investigar y pronto descubre que dos sociedades secretas ocupan la ciudad, la Guilda de Asesinos y la Liga de Nigromantes, ambas en sangrienta oposición. Entrevistándose con Moneo, líder de los asesinos, Yctarán de Sarik descubre que estos controlan la famosa Garganta del Dragón, pero no tienen ninguna intención de abrirla para los aventureros y les sugieren que abandonen Pertrechac. Antes de abandonar su sede, los aventureros se encuentran con Yorick, hijo de Moneo, que les propone abrir la Garganta para ellos a cambio de un gran favor.

Yorick lleva meses manteniendo una relación ilícita con la bella Alessandra, hija del líder de los nigromantes, y cuando el segundo de Moneo se enteró de ello asesinó al hermano de Alessandra y preparó todo para que las culpas recayeran sobre Yorick. El enamorado adolescente quiere que prueben su inocencia frente a Alessandra, y les dará lo que piden.

El aventurero decide primero dirigirse a hablar con la druida orca, a la que consideran un poder neutral. Para su sorpresa, dice llevar décadas esperándoles, todo por una visión que tuvo. La anciana orca roja les explica la verdad sobre la historia de los Centinelas y les habla por primera vez del Segundo Centinela, según ella su verdadero enemigo. El grupo queda conmocionado por las revelaciones, que parecen dejar entrever un mundo mucho más complejo que lo que ellos podían sospechar. La druida les entrega el arma del crimen, que usan para convencer a Alessandra de la inocencia de Yorick. El joven, extasiado, no sólo les abre la puerta mágica de la gruta sino que les entrega un mapa que les permitirá atravesar la Garganta del Dragón esquivando los terribles dracos que la infestan.

Una semana más tarde los aventureros salen de los subterráneos y aparecen en lo alto de los Dientes del Dragón, por encima de la capa de nubes. Y a lo lejos, en mitad de un campo de rosas, se recorta la silueta de la Torre Oscura…

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HACIA LA TORRE OSCURA (parte I)
PJs: Beltenebros, Lammar, Roc, Yctarán

Anestaris, tres semanas tras el retorno de la expedición.

Roc se despierta en la cama junto a Rikku, con quien ha pasado estas últimas semanas; la joven azlán va a partir junto a Kefta de vuelta hacia Ambrosía y le dice al humano que pase a visitarla cuando quiera. Antes de partir le hace un par de regalitos para sus próximas aventuras: dos bombas de relojería alquímicas.

Yctarán ha estado entrenando técnicas de meditación para controlar las voces del Hiperion bajo la tutela de Aris. La joven le felicita por sus avances y acerca su cara peligrosamente a la del humano, que usa toda su fuerza de voluntad para resistir la tentación. La joven ha estado estudiando el mapa de Sandorin, y según este lo más sencillo sería teletransportarse a la fronteriza ciudad de Tres Torres y desde allí ir tirando a través de las estepas. El viaje debería durar por lo menos tres meses a través de las Estepas de Dahn y las montañas al norte de estas hasta llegar a Los Dientes del Dragón. Yctarán se acerca a la Biblioteca de Anestaris a consultar información sobre la zona y allí se encuentra a su compañero Frederick que ha estado estudiando el árbol genealógico del Clan Sandrin y llegado a trazar la línea entre Syldure y su propio padre; Yctarán le recomienda que no se obsesione demasiado, y los aventureros se reúnen de nuevo en la vacía casa de Zakari para preparar su partida.

Tras equiparse de varios rituales mágicos que podrían necesitar el grupo se teleporta a Tres Torres, acompañados por Aris. Allí hacen averiguaciones sobre la situación actual y Roc consigue información de un Orco Rojo. Los draconatos se han extendido a varias poblaciones fronterizas y controlan todas las fuentes de agua, al parecer son fanáticos religiosos y tratan a todo el mundo con gran hostilidad. Respecto a Los Dientes del Dragón, hay una ciudad en sus cercanías que supuestamente permite la entrada de viajeros. El como entrar al interior de la cordillera donde supuestamente está a torre de Elabrin ya es otro asunto, no hay pasos, la escalada es casi imposible y la única entrada es un viejo tunel sellado y controlado por criaturas.

El pelotón parte hay el oeste, utilizando la noche para evitar las patrullas de los draconatos, pero algunos dias más tarde se encuentran con dos elfos heridos, estos les dicen que su grupo fue emboscado por draconatos que apresaron a varios elfos más. Tras rastrear la zona descubren una guarida escabada en la roca, cuando consiguen entrar se encuentran con lo que parece un templo maligno, guardado por un clerigo draconato y dos aberraciones Yuan-ti. Tras acabar con ellos, rescatan a un elfo que estaba siendo sacrificado, pero hay una macabra sorpresa: decenas de cadaveres de elfos están apilados bloqueando el acceso al interior del templo. Lammar descubre como abrir esta “puerta de carne” mágica, pero en la siguiente sala aparece un dragón verde y sus seguidores, el dragón les da la bienvenida, “Saludos, no todos los dias se puede estar ante la presencia de un dios”.

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EL COLMILLO DEL HIELO ETERNO (parte II)
PJs: Beltenebros, Roc, Yctarán

Agaethis Björn avanza hacia el grupo de aventureros y desata una tormenta de llamaradas negras que impacta frontalmente a Roc Riverside. Los acompañantes del caballero de la muerte observan a su líder invocar a su espada del alma pero sin involucrarse en el combate. Pronto queda claro que Agaethis es un combatiente terrible, tan bueno como su alumno Yctarán de Sarik lo recordaba en vida, y él solo es capaz de mantener a raya a todos los aventureros. Estos tienen su as en la manga, sin embargo, en forma de Aris Riverside que demuestra lo mucho que ha aprendido en estos años desatando la furia de Syis contra el caballero de la muerte a base de múltiples oraciones lanzadas con su cetro de cristal. Yctarán y Beltenebros intentan flanquear a Agaethis, que se mueve endiabladamente y logra engañar al arquero Roc y ensartale con su espada. Agaethis pronto queda a solas con Yctarán, al que empuja a espadazos y puñetazos por toda la cueva mientras le escupe: “Jamás entendiste lo que era el honor y el estilo del caballero. Mírate, mercenario y buscavidas…”. Yctarán intenta defenderse de sus acusaciones pero el tono de Agaethis cambia: “El Hiperión te destruirá, te transformará en la persona que no eres… te transformará en mí. Quizás salves a tu amada, pero el hombre que ella se encuentre no se parecerá en nada a ti”. Yctarán queda muy afectado por las palabras de su antiguo maestro, pero pronto Beltenebros vuelve al combate y el resto de compañeros comienzan a asediar tambien al caballero. Agaethis sigue siendo muy superior pero comienza a acusar el asedio de sus contrincantes y es Yctarán quien le secciona la mano con su espada. El caballero de la muerte hinca la rodilla en el suelo y Beltenebros se prepara para darle el golpe de gracia…

...pero los enmascarados muertos vivientes de Agaethis se teletransportan alrededor del grupo dispuestos a defender a su señor con sus dagas desenfundadas. Beltenebros apenas dura cinco segundos ante el asedio de las dagas y cae al suelo sin sentido. Dos de sus hombres ayudan a incoporarse a Agaethis y se preparan para evacuarle, y un ruido suena por toda la sala cuando un nuevo enemigo hace acto de presencia: un esqueleto a caballo, haciendo girar un mayal hecho de pura sombra. Yctarán le reconoce como a Hans El Penitente, uno de sus compañeros de estudio en Darabont y con quien tantas horas compartió; el jinete muerto viviente irrumpe en la sala gritando que aparten sus manos de su señor, y Aris le responde fríamente utilizando sus poderes para lanzarlo contra la pared. Aprovechando la distracción, los aventureros dan buena cuenta de los asesinos muertos vivientes, que se interponen para cubrir la retirada de Agaethis. Roc se adelanta y derriba a uno de los dos zombies que ayudan al caballero de la muerte a escapar, pero su arriesgada maniobra termina en el extremo de un mayal que le lanza un metro despedido, cuando Hans vuelve a la zona de combate e irrumpe luchando con enorme violencia. El combate es extremo y Roc insta a su prima a retirarse, pero Aris no está dipuesta a volver a ser una víctima nunca más y utiliza sus poderes divinos para atacar a la esencia necrótica de su oponente. Minutos despues, Hans cae bajo el filo de su antiguo compañero Yctarán. Los aventureros se sientan para descansar. Agaethis para haberse retirado… y aún queda el asunto del Hiperion.

Tras comprobar que el suelo del lago parece débil, Yctarán salta hasta el sarcófago de Syldure Sandrin. Describiéndole a Kefta los sellos que lacran el sepulcro, el sabio descarta que pueda haber trampas e Yctarán decide, tras hacer un gesto de respeto, abrirlo. El cuerpo incorrupto de la bella elfa se encuentra ante él con su semblante sereno, pero no hay rastro del Hiperión. Yctarán pronto lo encuentra: la estatua del tigre que acompañó a Syldure durante toda su vida guarda con sus patas delanteras el Colmillo del Hielo Eterno. Yctarán lo agarra con manos temblorosas y lo sostiene en el aire ante los vítores de sus compañeros. El contacto de la antigua reliquia basta para que Yctarán comprende que el Hiperión no va a a ayudarle a derrotar a Elabrin Elkonig a no ser que este le ayude en su misión de traer orden y paz al mundo. Ahora los aventureros deben decidir qué hacer con la poderosa reliquia.

Kefta opina que lo mejor es destruírla: no sólo existe la posibilidad de que corrompa a Yctarán, sino que una vez que la reliquia abandone las manos de este e posible que caiga en las de Zaladiel. Roc cree que deberían quedarse la reliquia y utilizarla, mientras que Yctarán se inclina por un punto intermedio: usarla para rescatar a Zakari y despues destruírla. Frederick Maximilian opina exactamente igual que Yctarán, pero le preocupa que el Hiperion no se deje destruir así como así. Beltenebros no piensa que enfrentarse al elkonig sea ninguna buena idea, más interesados en el tesoro de Hans que en la reliquia, pero Lammar tiene toda la intención de acabar con Elabrin, así que finalmente Yctarán decide que empuñará el Hiperion y lo llevará hasta la Torre Oscura…

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EL COLMILLO DEL HIELO ETERNO (parte I)
PJs: Beltenebros, Frederick, Lammar, Roc, Yctarán

Los aventureros vuelven de Heraklis y llegan al Valle, decidiendo parar antes en el monasterio de Santa Syis de Eridani para comunicarles la nueva información que poseen sobre el Hiperion. Una vez que llegan allí, Asintothai y Kefta por fin han determinado por fin dónde reposa Syldure Sandrin: ni más ni menos que en las faldas del volcán donde el Hiperion fue forjado… pero no en Tarkin, sino en Feywild. Aparentemente la mujer quería dar la oportunidad a aquellos que lo buscaran de destruirlo, una actitud muy típica de los creyentes de Kaasi. La Orden ha preparado un dromond planar para viajar hasta Feywild y ya ha recogido a Roc de Shadowfell y atracado en Anestaris. Los aventureros deciden partir antes que los monjes en dirección al puerto.

La discreta llegada a Anestaris de vuelta desvela la última locura de Elena Silverhand: ha creado la Cofradía Internacional de Aventureros, donde se registran grupos para poder acceder a torneos y para poder tener acceso a ciertos recursos propios. Los aventureros deciden no registrarse hasta volver de su expedición para no llamar mucho la atención pero cuando indagan sobre movimientos del Magisterio en la zona, descubren que ha estado por allí un grupo afiliado a estos llamado… el Pelotón de las Ánimas y aparentemente dirigido por su antiguo camarada Vekhtor Comegraba. Los muchachos, irritados y confundidos, no tienen mucho tiempo de discutir qué supone este nuevo movimiento de sus oponentes ya que deciden partir de puerto cuanto antes.

El capitán del dromond les explica que la isla volcánica donde se forjó el Hiperion fue transportada durante el Cénit Caótico a las regiones árticas de Feywild y que el barco está preparado para las inclemencias del viaje. Preocupados por lo que la Orden pueda pensar de sus intenciones para el Hiperion y para evitar futuros conflictos, los aventureros reúnen a los líderes de la expedición y les explican sus intenciones; estos les dicen que les parecen intenciones correctas, que su única intención es evitar que el Hiperion les corrompa y que este tampoco aguantará mucho tiempo en manos mortales. Tras esta reunión, Aris se acerca a Yctarán y le pregunta por Zakari, por cómo se siente y por qué piensa hacer con ella y por si está haciendo todo esto por salvarla; este le explica que no es únicamente cuestión de que sea su pareja, sino de que en realidad es la auténtica Profetisa. El capitán del dromond habla con Frederick, que se ha unido a la tripulación del barco, y le habla de la cantidad de fenómenos planares que vienen ocurriendo en las últimas décadas. Roc, por su parte, esquiva una vez más los embites de Rikku.

Tres semanas y un viaje planar despues, el barco llega por fin al humeante islote. Un grupo de ocho desembarca en el pequeño puerto y comprueba que hay dos caminos, uno que lleva hacia lo alto del volcán y otro que se hunde en una garganta. Dirigiéndose a la garganta, la expedición alcanza un jardín con varios grandes árboles y múltiples estatuas de centauros. Allí se encuentran a un anciano elfo que dice ser Zarwyc Sandrin, nieto de Syldure y vigilante del jardín, y que les dice que sólo los descendientes de Syldure pueden atravesar el jardín que lleva hacia la tumba sin que les ataquen las dríadas que guardan la estancia. Cuando los aventureros le dan las gracias y penetran en el jardín, las dríadas aparecen con forma de bellas damas eladrin y preguntan por las intenciones de los visitantes. Para sorpresa de Frederick, las driadas se transforman en seres vegetales y atacan al grupo. Zarwyc se une tambien a la contienda para castigar a Frederick por intentar simular ser un descendiente de Syldure, y las estatuas de centauros se animan y atacan tambien. El combate es duro, pero finalmente los enemigos son derrotados y Zarwyc se retira. Heridos y cansados, el grupo continúa su camino.

Una grieta les lleva a una estancia. Hay una inscripción en la pared con un dibujo de cuatro bellas elfas: Cuatro dríadas de hielo son / dos dicen la verdad y otras dos non. Una escalera lleva a una zona inferior y allí hay unas enormes puertas con símbolos élficos tallados y que parece no poder abrirse. Una puerta lleva a una segunda sala; en el suelo hay baldosas con letras y frente a las baldosas hay una inscripción: Aquel que pueda leer y entender, que dé ocho pasos y se adelante al nombre de la sagrada reliquia. Al otro lado hay una palanca que estos creen que pueda abrir las puertas. Tras mucho deliberar, Yctarán logra llegar al otro lado pisando una letra anterior a cada una de las que forman la palabra Hiperion: GHODQHÑM

Tras esto se abren los portones y los aventureros llegan a una sala con cuatro puertas y un mosaico sobre ellas. Sobre cada puerta hay una dríada y una inscripción:

1. “El camino que protejo es el único seguro”
2. “Si tu vida valoras, abrirme no querrás”
3. “Tras mi puerta sólo sufrimiento y muerte esperan”
4. “La primera dríada sólo miente e injuria”

Penetrando por la segunda puerta, los aventureros llegan a a un vestíbulo desde el que descienden tres escaleras: dos hacia un sistema de catacumbas y otro a una caverna helada. En el centro hay una laguna helada con una isla en la que se encuentra lo que parece ser el féretro de Syldure. Varias columnas anchas y muy decoradas sostienen el peso de la estancia. La tumba de Syldure tiene a sus pies la estatua de un enorme tigre blanco. Del féretro surge una innatural brisa gélida. Su destino aparentemente alcanzado, los muchachos entran en la estancia… pero alguien entra detrás de ellos: Agaethis y los suyos están allí, preparados para llevarse el Hiperion. Agaethis le dice a Yctarán que es loable que quiera salvar a su amada, pero que él quiere acabar con Zaladiel y que el Hiperion no puede ser utilizado más que durante un corto tiempo antes de que parta. Ambos grupos se preparan a enfrentarse por la posesión del colmillo del hielo eterno…

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BAÚL 51
PJs: Frederick, Saraedryl, Yctarán

Tras el robo de la tablilla el ambiente en Heraklis se vuelve peligroso: grupos de ciudadanos se manifiestan contra las potencias extranjeras y los “auditores” hacen arrestos. Parece que la ciudad quiere sacar beneficios políticos del incidente, Frederick averigua que Heraklis no está tan interesada en recuperar la tablilla con rapidez.

El grupo se reúne al norte de la ciudad y se dirige hacia la frontera norte del país, donde se hallan unas minas de salitre y una antigua torre de vigía que podría albergar el portal que están buscando. Sin embargo un regimiento de jinetes de Heraklis parece estar yendo en la misma dirección y los antiguos miembros del Pelotón de las Ánimas se afanan en sacarles ventaja.

Cuando llegan a su destino ven que la torre de vigía se encuentra sobre un empinado cerro rodeado por una rampa espiral tallada en la roca. Frederick avista la sombra de un dragón posarse sobre la cima. El grupo sube al cerro con los caballos intentando no hacer ruido pero el tintineo de la armadura de Yctarán alerta al dragón rojo y su jinete. Ahora más de cerca ven que se trata de un caballero githyanki. La lucha es corta pero intensa y finalmente el jinete, que los había despreciado en un principio, tiene que huir con el dragón al verse superado.

La torre de vigía se halla parcialmente derruida y los soldados que la custodiaban están muertos, pero se ve claramente en el suelo marcas rúnicas que han sido limpiadas recientemente así como parte del suelo levantado. Ruak Highway utiliza sus apuntes para determinar la palabra de mando que abre el poral en ese lugar. Mientras tanto Frederick advierte polvo al sur, sin duda provocado por el ejército de Heraklis acercándose, y calcula tienen algunas horas de ventaja.

Horas despues, Ruak pronuncia la palabra de mando y el portal se abre. Yctarán entra en el portal y comprueba que el otro lado es seguro. Saraedryl descifra un antiguo cartel rúnico que reza “Bienvenidos a Baúl 51” y la maga eladrin reconoce al instante el mítico lugar y les explica a sus compañeros que es un mundo-almacen que los githyanki usaron en el auge de su imperio hasta su cataclismo hace miles de años.

El lugar está iluminado por la ténue e inconstante luz de la escasa vegetación fosforescente que cubre algunas paredes, el aire es escaso y su olor es malsano. Saraedryl explica que el mundo era un cinturón de asteroides que ahora estaría destruido, por lo que el peligro de exposición al vacio está presente. En teoría podría haber todo tipo de artefactos repartidos por el lugar, ya que practicamente nadie ha podido acceder a las instalaciones sin correr gran peligro. Sin embargo el complejo es gigantesco, y desde un mirador acristalado pueden ver el espacio exterior y el tamaño de la roca en la que se encuentran; a lo lejos se divisa una enorme aeronave spelljammer de guerra envejecida y amarrada a un muelle en el vacio.

Múltiples pasillos parecen llevar a ninguna parte o a muertes seguras y tras pulular algunas horas por el complejo encuentran los restos de unos mercenarios shadar-kai que parecen haber sido eliminados por golems guardianes. Junto a los restos encuentran una pequeña estatuilla que parece representar a una guerrera santa o una divinidad y que parece ser la estatuilla que faltaba de la tabla de Lul’Al Nur dentro de un improvisado circulo mágico que Saraedryl reconoce como un circulo para un ritual de adivinación. Ruak piensa que sus rivales siempre han tenido mucha más información que ellos sobre este asunto y toma nota para seguir investigando.

Más adelante el grupo llega a lo que en tiempos fue una plaza con jardines colgantes y que tiene varias salidas. Desde allí llegan hasta territorios controlados por unos elementales, y una criatura de fuego y piedra les da la bienvenida. El lider elemental les cuenta que fueron traidos a Baúl 51 para protegerlo hace miles de años, pero que en esta sección del mundo hay otras dos facciones importantes; por un lado los fantasmas, en su mayoría de githyanki muertos durante el cataclismo, y por otro lado diablos que pactaron con los githyanki para ayudarlos. El elemental ofrece un generoso tesoro y la verdadera historia sobre este lugar y la estatuilla que han recuperado a cambio de eliminar a los demonios, a los que teme por su maldad e inteligencia; como adelanto les dice a los chicos que hace mucho tiempo un aventurero visitó el Baúl y por él pudo conocer que el Hiperion no se encontraba en Tarkin sino en otro plano.

Más conversaciones con el lider de los fantasmas, un antiguo comandante githyanki ahora atormentado y etereo, y con el señor de los diablos, un horrible osyluth, no arrojan mucha más información. Todos parecen saber a quién representa la estatuilla pero nadie quiere decirlo, aunque al comandante githyanki le resulta un tema más incomodo que al resto y reconoce que si intentaban averiguar más con la estatuilla en este lugar es que estaban dando palos de ciego. Los diablos odian a los fantasmas, quienes les invocaron en vida miles de años atras, mientras que los fantasmas quieren eliminar a los incontrolables elementales.

Tras trazar un plan para intentar saquear a los tres bandos, los aventureros se dirigen primero a por los diablos que, como una falange, presentan un bloque solido ante el grupo y los ponen en grave peligro con su ferocidad, disciplina y magia. Con el elfo y el humano agotados, finalmente el osyluth cae a manos de Yctarán mientras la eladrin utiliza conjuros y espada por igual. Destrozados, se dirigen a ver a los elementales, pero el asteroide comienza a temblar. El lider de los elementales se ha ido pero un emisario les da un cofre con dinero, gemas y objetos mágicos; también les comunica que más humanos codiciosos han entrado por el portal y que su señor ha ido a derrumbar la cámara del portal. No parece que vaya a esperarlos.

El grupo corre hacia la cámara del portal mientras todo tiembla, Frederick se adelanta y ve que los soldados de Heraklis están abandonando el lugar mientras la cámara de entrada se derrumba; entre ellos destaca un mago que se lleva un antiguo tomo y Sabina, que ahora parece acompañar a las fuerzas gubernamentales. Del elemental no hay indicios en la sala; el elfo sale del portal y ve que la superficie del cerro también tiembla y el portal a Baul 51 peligra. Los soldados de Heraklis huyen del lugar mientras un millar de jinetes se reunen al Sur. El grupo se reune y tras pensar en sus opciones abandonan el cerro por el norte y roban unos caballos mientras la torre y el portal estallan.

Aprovechando la confusión llegan hasta las minas de salitre, arrasadas por el dragón, donde cogen algunos suministros, y se dirigen a las montañas septentrionales por donde podrán escapar sin ser vistos. Ruak se queda con la estatuilla y sus apuntes esperando poder dar respuesta a un misterio que sigue sin resolverse. Los aventureros por su parte tiene un asunto más importante entre manos.. ¡y un gran tesoro!

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EL ROBO DE LA TABLILLA
PJs: Frederick, Saraedryl, Yctarán

Una vez más los antiguos miembros del Pelotón se encuentran en Anestaris, en una taberna, decidiendo qué hacer mientras se termina la investigación sobre el Hiperion o al menos la Brújula de Elkonig reacciona. Su respuesta viene en forma de su antiguo amigo Ruak Highway, que por fin ha terminado de descifrar la tablilla que encontraron nueve años atrás y que necesita una vez más de su ayuda. Según Ruak, una tablilla similar se encuentra en exposición permamente en Heraklis, la capital de una confederación de ciudades al este del Valle; los señores de Heraklis la consideran como legitimación de sus aspiraciones de crear un poderoso país en la zona. Ruak intentó acceder a ella para estudiarla, pero fue rechazado. Frederick Sandrino no parece muy contento con la idea de asaltar un país vecino y robarles un tesoro nacional, pero Ruak dice que sólo necesita estar un minuto a solas con la tablilla para estudiarla. Roc Riverside no está interesado en el asunto y decide que se reunirá de nuevo con sus amigos y volverá al Pozo de las Sombras, donde tiene asuntos pendientes. Ruak opina que necesitarán la ayuda de alguien más, así que acuden a la Torre Roja que recientemente ha vuelto a ocupar Saraedryl Ghaele, ahora convertida en una Maga Sangrienta como su maestro Evaristus el Ungido. Tras escuchar la historia y comprender que está relacionada con los sucesos de Lul’Ar Nur, la eladrin decide unirse a sus antiguos compañeros en esta nueva aventura.

El viaje hasta Heraklis por el litoral es largo pero bastante tranquilo. La llegada a la capital tambien ocurre sin ningún contratiempo. Tras establecerse en una posada, Saraedryl decide que utilizará su nombre real para investigar usando su posición social en Canolia y se aloja en una habitación contigua al resto de los chicos. Ruak pone a los aventureros en contacto con un gnomo llamado Sylven, que es todo un broker de información, y que no sólo les pone en antecedentes sobre la situación de la ciudad sino que les habla de alguna de las personalidades más importantes. Por lo visto, la tablilla que hay en exposición en el Palacio del Ministerio de Exteriores es sólo un facsímil y la auténtica está escondida en los sótanos, aunque la sacan cuando hay alguna gran fiesta. Yctarán descubre que la siguiente fiesta se celebrará cinco días despues, así que los aventureros se separan. Saraedryl se presenta ante el agregado militar de Canolia, a quien todos consideran más bien un espía, y tras una agradable conversación consigue una invitación para la fiesta para ella y un acompañante y descubre que la tablilla está protegida por una palabra de mando mágica; Frederick consigue lo mismo del Embajador de Hitte, pero su invitación la va a utilizar Yctarán: el elfo se va a a infiltrar en el palacio una noche antes de la fiesta para intentar averiguar la palabra de mando. Consideran intentar acercarse a una noble extranjera llamada Sabina que últimamente se ve mucho por las fiestas de la ciudad, pero deciden que no es necesario. Frederick e Yctarán realizan una excursión nocturna a los alrededores para saber algo sobre el terreno en el que se mueven.

Una noche antes de la fiesta, Saraedryl e Yctarán observan cómo el valiente elfo trepa a lo alto del palacio y se descuelga por la chimenea utilizando un arnés y ayudado por un ungüento alquímico. Una vez dentro, Frederick comienza a deslizarse por los corredeores esquivando los distintos guardias y estando una vez a punto de ser descubierto pero salvándose gracias a que trepa con rapidez al techo de la habitación. Tras varias agónicas horas, Frederick llega por fin a una habitación vacía cercana al área enrejada donde supone que se encuentra la famosa tablilla y se prepara para pasar allí la noche.

Llega la noche de la fiesta. Saraedryl se presenta con Ruak como pareja, e Yctarán se acerca en solitario. La eladrin se dedica a mariposear socialmente entre los invitados y logra seducir al mismísimo Ministro de Exteriores, que la invita a ver los pisos superiores y la biblioteca secreta del palacio, en el sótano. Parece ser que la palabra de mando sólo la conocen él y el capitán de la guardia. La eladrin rechaza sútilmente los acercamientos del hombre pero logra hacerse una idea mental bastante buena de cómo es la distribución del palacio. Mientras tanto, la famosa Sabina se acerca a Yctarán y flirtea con él sin éxito. Llegado el momento de la noche adecuado, el Ministro y varios soldados bajan al sótano en busca de la tablilla real y Frederick entra en acción. Agudizando el oído obtiene la contraseña y, cuando la tablilla es sacada al piso superior, saca un traje de gala de su saco de contención y se suma al baile. Frederick y Saraedryl bailan e intercambian información. La tablilla está protegida por una trampa y Frederick quiere escabullirse con Ruak antes de que vuelvan a bajar la tablilla, así que querría algún tipo de distracción… e Yctarán tiene su propio sistema. Dicho y hecho, Yctarán saca a bailar a Sabina y disimuladamente la lanza contra la mesa de las copas, creando un escándalo que el elfo y el arqueólogo utilizan para bajar al sótano, forzar la cerradura y esconderse en un armario dentro del cuarto fuerte. Cuando la conmoción ha pasado, los soldados bajan la tablilla de nuevo e Yctarán cree ver a Sabina escabullirse hacia los pisos superiores con el capitán de la guardia; cuando se lo comenta a la eladrin esta sospecha algo raro, ya que cree que Sabina lleva vigilándoles toda la noche. Cuando varios soldados se acercan a hablar con el Ministro, Saraedryl teme lo peor y simula un altercado con Yctarán, acercándose despues al Ministro y escuchando las palabras “dragón avistado”. Temiendo que pueda tratarse del mismo dragón que les arrebató parte de la tablilla nueve años atrás, Saraedryl simula sentirse mal para llegar a las estancias superiores y seguir a Sabina. Mientras, en el sótano, Frederick y Ruak salen de su escondrijo y el arqueólogo calca el bajorrelieve; tras dejar fuera de combate al guardia, los dos se preparan a escapar… pero la pared estalla.

En el agujero de la pared pueden ver la silueta de un dragón rojo cabalgado por un jinete.

La explosión resuena por todo el palacio. Saraedryl saca su varita y corre hacia las escaleras que conectan directamente con el sótano, pero es interceptada por Sabina, que dice que no puede permitir que bajen esas escaleras y se transforma en una guerrera portando una lanza mágica con la que hiere a la eladrin, atacando como un relámpago. Yctarán toma sus armas y corre a apoyar a su amiga, mientras en los sótanos Frederick se enfrenta a numerosos shadar kai que han aparecido allí, acompañados por un mediano y un viejo conocido: el mercenario Immelis.

Yctarán arremete contra Sabina, pero Saraedryl pronto se recupera y utiliza sus poderes para retener a la humana y dejar que el guerrero baje escaleras abajo y arremeta contra los shadar kai. En el sótano Frederick se enfrenta a sus enemigos mientras Ruak es derribado por las flechas de Immelis. Saraedryl logra retener a Sabina el tiempo suficiente para que no pueda unirse a la refriega, y pronto todos los enemigos se retiran no sin que antes el dragón desate su aliento de fuego contra Yctarán sin mucho éxito. Frederick se acerca a recoger a Ruak, descubriendo que le han robado el calco, tras lo cual actua rápidamente y roba la propia tablilla, escapando por la brecha que causó el dragón.

Cuando pasa la conmoción y vuelve la normalidad, los aventureros se vuelven a reunir. Pronto descubren que Sylven ha abandonado la ciudad, posiblemente trabajando con Sabina. Ruak indica que en la posición donde marca la tablilla hay un portal dimensional a un lugar supuestamente con grandes riquezas al que sin duda tambien se estan diriguiendo sus rivales con algo de ventaja. Y Frederick, por su parte, tiene sus propios planes respecto a la tablilla…

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INTERLUDIO EN EL VALLE
PJs: Frederick, Roc, Lammar, Yctarán

Los aventureros vuelven triunfantes a Anestaris con el científico Kefta, sabiendo que tienen la única pista que lleva directamente hacia la reliquia que buscan. Al llegar, los magos de la Cofradía de Teletransporte tienen mensajes para dos de ellos.

Por un lado Arcadia Anovak quiere que Yctarán de Sarik presente cargos contra el Magisterio frente a la Alta Corte de manera oficial, ya que esa es la única manera en la que podrán expulsarlos de la ciudad. Urol Anovak le ha contado lo que este ha descubierto, sobre la implicación de Cynthia Reodgar y la conjura de Zaladiel, pero tambien es cierto que la información procede de un caballero de la muerte. Por ahora ha decidido no decirle nada a la Reina, ya que esta es muy sensible hacia cualquier información relacionada con la muerte de su hermano. Yctarán promete que pensará en ello.

Por otro, Hel-Kasi Sandrin ha acudido al oir los rumores de la Torre Oscura y se reencuentra con Frederick Sandrino, a quien no veía desde décadas atrás; ambos se reúnen en una posada y se abrazan estrechamente. Los dos elfos charlan amigablemente de sus vidas durante los últimos años y Hel-Kasi le dice a su sobrino que la tumba de Syldure Sandrin no se encuentra en Shaaeri con el resto de los antepasados de su clan, posiblemente porque se la enterró con el Hiperion. También le pide que tenga mucho cuidado con la Duquesa Negra y que intente escapar de ella, que es peligrosa y no piensa como los mortales, que aunque Frederick crea que ahora son iguales ella está meramente jugando con él y acabará destrozándole. Frederick le confiesa sus intenciones de viajar a Darabont en el futuro y Hel-Kasi le dice que no será muy bienvenido allí, ya que su clan son bastardos de la rama descendiente de Legolas Sandrino. Ambos aventureros se despiden de nuevo y Hel-Kasi le dice que cuente con él para lo que sea necesario.

Esa noche los aventureros se reúnen en casa de Yctarán, ahora desierta, y discuten qué hacer. Kefta quiere encontrarse con Asintothai, pues supone que ambos trabajando estrechamente podrán desentrañar la localización del Hiperion sin mucho problema. Yctarán, por su parte, quiere acercarse a Canolia: recuerda que Sandorin usó magia premengánica durante su encuentro años atrás, cuando simuló su muerte, y supone que eso puede ser la única pista sobre Elabrin Elkonig que tengan. ¿De dónde si no pudo este sacar el conjuro que utilizó?

En el Templo de las Siete Esquinas los muchachos consiguen que la Juez Rebekah les deje estudiar los enseres personales de Sandorin, que efectivamente obtuvo su conjuro del elkonig. Tras horas de investigación descubren que el paranoico mago estuvo investigando a Elabrin minuciosamente y que, entre otras cosas, logró descubrir que la Torre Oscura sólo puede estar un día entero alejada de lo que él llamaba “las bases”, zonas mágicamente preparadas en cada plano, y llegó a descubrir dónde se encontraba la “base” de la Torre en Tarkin: al norte de las Estepas de Dahn, en un lugar llamado Los Dientes del Wyvern. Con esta importante información, el grupo se dirige hacia la sede de la orden de Aris Riverside para reunir a Kefta y Asintothai. Durante el camino Rikku se acerca a Yctarán pero este debe rechazarla ya que su corazón pertenece a Zakari.

En la fortaleza de la orden, el Maestre les informa que los suyos están dispuestos a costear los desorbitantes costes de la investigación y la subsiguiente expedición con una condición: que cuando vayan a por el Hiperion un grupo de su orden vaya con ellos para asegurar que no son corrompidos por la antigua reliquia. Cuando se decide que Aris será quien lidere este grupo, los aventureros están de acuerdo y deciden que así se hará.

De vuelta a Anestaris, Yctarán finalmente decide que no tiene pruebas para presentar un caso formal contra el Magisterio, así que debe dejar pasar la ocasión. Tampoco se ve capaz de ir hasta la Torre Oscura y enfrentarse al omnipotente Elabrin… al menos no sin el Hiperion. Sabiendo que la investigación de los dos científicos puede durar meses y sin tener un objetivo claro durante ese periodo, el grupo decide tomar un pequeño respiro en Anestaris, sin sospechar que nuevas búsquedas de reliquias se acercan a llamar a su puerta…

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ESPECTROS EN LA MÁQUINA (parte III)
PJs: Beltenebros, Frederick, Lammar, Roc, Yctarán

Los aventureros acaban de salir del trance inducido por la Máquina de Sueños y, aún aturdidos, comprueban que la estancia se encuentra desierta y que el científico azlán ha desaparecido. Frederick dice que ahora son las únicas personas que saben dónde se encuentra el Hiperion, ya que Syldure Sandrin dijo que lo llevaría consigo a su tumba y esta su familia sabe dónde se encuentra, e insiste en destruir la máquina para evitar que el Magisterio pueda utilizarla y llevarles esa ventaja. Rikku parece oponerse pero muestra únicamente resistencia vocal y no puede evitar que los aventureros destruyan la Máquina. Tras esto, salen del sótano y comprueban que las luces del laboratorio de Kefta están apagadas. Desplegándose con suma cautela, pronto descubren un guerrero de piel negra, Darko, y su dos lacayos arrastrando el cuerpo inconsciente del científico. Los aventureros se enfrentan a ellos, que a pesar de llevar ropajes de pirata parecen manejar el tipo de energía que normalmente manejan los siervos de Zaladiel. Los dos piratas son mucho mejores combatientes de lo que los aventureros sospechan, y Darko se teletransporta de sombra a sombra y asedia a sus oponentes con fiereza.

Mientras tanto, Beltenebros llega a Ambrosía. Aris Riverside le ha enviado para alertar a sus camaradas de que el Magisterio prepara un ataque a Ambrosía, pero ya parece ser demasiado tarde: cinco barcos voladores flotan sobre la ciudad y de ellos descienden numerosos soldados y varios mechs. Beltenebros se abre paso entre la conmoción y el caos y se dirige corriendo hacia la casa de Kefta.

En el exterior de esta, el científico y los aventureros observan el desembarco enemigo tras haber finalmente derrotado a Darko y los suyos. Los aventureros quieren que el azlán les acompañe pero este parece poco dispuesto y no confía en ellos cuando estos se niegan a compartir con él la información obtenida, llamándoles meros ladrones y echándoles en cara que hayan destruído su Máquina. Una acalorada discusión estalla, llegando incluso Lammar Letuan a amenazarle con matarlo para evitar que el Magisterio se haga con él. Kefta duda que ninguno de ellos sea lo bastante fuerte como para resistir la corrupción del Hiperion y les cuenta la verdad sobre los Nueve Campeones y sus escasas cualidades heroicas, lamentando que el mundo jamás haya tenido héroes y que por ello no esté preparado para lo que se avecina. La discusion concluye cuando Kefta accede a ir con ellos si ayudan a las defensas de Ambrosía. A regañadientes los aventureros aceptan.

Seguidos por Kefta y Rikku, el grupo aventurero penetra en la ciudad y decide emboscar a un mech enemigo. La emboscada sale bien, pero se complica cuando un segundo mech acude a apoyar a su compañero. La segunda oleada de refuerzos es aún más sorprendente ya que, disfrazada de pirata del aire, la que acude es su amiga Vania Valdoff. Esta, sorprendida, les insta a irse y no entrometerse, pero el inestable Roc complica la situación al lanzarle una flecha a la joven Magistrada y causar que un nuevo oponente entre en escena: un inmenso caballero del vapor robado y pilotado por los tres ineptos monaguillos de Vania, dispuestos a proteger a su señora.

Estos, a pesar de su ineptitud, están manejando un poderosísimo artefacto magitécnico y son un enemigo más que respetable. Mientras Vania grita inútilmente a sus ayudantes que se detengan, los aventureros acaban con los mechs enemigos y se enfrentan al caballero. Los tres monaguillos, a duras penas coordinándose para manejar el aparato, no oyen los gritos de Vania, que decide utilizar sus poderes para proteger a los aventureros de las terribles descargas de magitécnica que el caballero desata sobre la calle. La batalla es terrible y los aventureros son heridos gravemente, pero finalmente logran derribar al leviatán. Vania suplica que no maten a sus tres chicos y los aventureros deciden dejarles retirarse y la Magistrada, a cambio, decide dejarles retirarse con Kefta y Rikku. Poco tiempo despues los cinco barcos parten y las fuerzas del Magisterio abandonan Ambrosía.

Los aventureros son, una vez más, victoriosos.

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