Maea: Shadow of the God-Emperor

HACIA EL FUTURO: INTRODUCCIÓN

Han pasado 15 años desde el final del conflicto contra Heraklis.

Finalmente, gracias al esfuerzo del rey de Darabont y del nuevo mando del Magisterio, el resto de Tarkin ha comprendido el peligro que representa el Segundo Centinela para toda la existencia y se ha conseguido crear un ejército combinado con efectivos de diversos países y ciudades, todos ellos antiguos miembros del Imperio Infinito del Dios-Emperador, un ejército que ha partido del mundo para intentar entorpecer si no detener las labores de conquista del enemigo. La red de portales azlán se cerró en gran parte del mundo y cristales de interferencia reydianos han sido colocados en todos los lugares donde se conoce la existencia de portales interdimensionales. El populacho sabe de la existencia de esta contienda, pero muy pocos son capaces de imaginar qué representa y la consideran poco más que una guerra lejana, viviendo sus vidas con normalidad. Los sabios y magos de Tarkin, conscientes de los movimientos astrales, viven mucho más preocupados.

La Gran Guerra Interplanar entre las débiles fuerzas de Tarkin y las del Segundo Centinela ha rugido violentamente a través del multiverso; los intentos de las fuerzas de Tarkin-1 de conseguir aliados entre otros planos paralelos han sido infructuosos, y por ahora lideran la cruzada en solitario. Aunque los ejércitos enemigos no han llegado todavía a penetrar en el mundo primario gracias a los esfuerzos de las fuerzas aliadas, cada vez más y más mundos paralelos caen bajo su mando. Al mando de las fuerzas expedicionarias de Tarkin se encuentra el genasi Kane Stormwind, Emperador de Bedia, y las principales fuerzas del ejército las forman las fuerzas del Magisterio, ahora bajo el mando de la Papisa Vania Valdoff.

Historias de los Apóstoles del Segundo Centinela llegan a los oídos de los héroes constantemente: el severo Mainyu parece liderar la contienda, mientras que la bella Sandara parece mantenerse en un segundo plano y permitir que su lugarteniente, la psicótica Mujer Carmesí, siembre el terror en los planos conquistados. La que sí parece estar teniendo un papel fundamental es la resucitada Rynn, antigua aliada de los héroes y ahora azote de las fuerzas aliadas al mando del falso “Pelotón de las Ánimas”, que también incluye al maligno doble extradimensional de su amiga Aris (“Anti-Aris”). Desde que todos los accesos a Himmel (el lugar donde debería morar el Centinela del Equilibrio rigiendo el orden planar) fueron cerrados tras la batalla contra Zaladiel nadie sabe dónde mora el Segundo Centinela ni dónde tiene su base principal el enemigo. El orden planar está cada vez más degenerado debido a la ausencia de un Centinela del Equilibrio, y aunque Tarkin ha logrado librarse de la mayor parte de secuelas de esta catástrofe la fecha predecida por Evaristus el Ungido para el total colapso planar está cada vez más cercana.

Los tres héroes se han mantenido aparte de la contienda, en mayor o menor manera y por diversas razones.

Yctarán de Anestaris, Rey de Anestaris y Gran Maestre del Dragón, ha sido rey durante 20 años ya y ha tenido poco tiempo que dedicar a la Gran Guerra, demasiado ocupado con su reino y otros asuntos internos, aunque su ciudad forma parte de la alianza y su viejo rival Urol Anovak está al mando de un grupo de soldados que participa en la Gran Guerra. Su mujer, Clea, cada vez está más recluída y apartada de la vida pública pero le ha dado una nueva hija, que ahora tiene 15 años y que se suma a sus mellizos, que ya tienen 20 años. Su relación ilegítima con la millonaria Elena Silverhand continúa viento en popa; ambos no sólo están fuertemente enamorados sino que se admiran mutuamente. El plan de Yctarán para lograr una alianza con Canolia salió a la perfección, y ahora ambas ciudades han abierto embajadas e incluso se comienza a hablar de una alianza comercial con Hitte y Rocamadour que convertiría al sur del Valle en una federación. Por su parte, Elena continúa con su misterioso “Gran Plan” para cambiar la cara de Tarkin y, aunque ni siquiera Yctarán sabe exactamente en qué consiste, sabe perfectamente que puede depositar su confianza en ella. El hijo ilegítimo de ambos, Cade Silverhand, tiene ya 18 años y se ha convertido en no sólo un formidable guerrero sino en un héroe de gran corazón y enorme carisma. La Orden del Dragón se ha trasladado por completo desde Darabont hasta Anestaris, absorbiendo a la Honorable Orden de los Diez Medallones como un capítulo de élite dentro de su seno y consiguiendo un inmenso feudo en las cercanías de la ciudad: Urol, su antiguo amigo y rival, por fin ha logrado su frustrado sueño de convertirse en Caballero del Dragón, mientras que su hermana Arcadia, portadora del Hiperion, se ha convertido en la nueva Gran General de Anestaris y líder de sus ejércitos. Yctarán también logró purgar a todos los conspiradores dentro de la Orden, incluído al Maestre Jean-Luc Varilliant y a todos aquellos relacionados con el plan para utilizar clones suyos como parte de un ejército para conquistar Tarkin. Su maestro no vivo, el caballero de la muerte Agaethis, no ha vuelto a aparecer en Tarkin, aunque hay rumores que apuntan a que se encuentra dirigiendo su ejército personal y luchando por su cuenta contra el Segundo Centinela en la Gran Guerra Interplanar. Su antigua amante, Zakari, tampoco ha vuelto a dar señales de vida y no sabe si habrá logrado finalmente encontrar su propio camino. Mucho más preocupante: la marca maligna que la Mujer Carmesí le hizo en el brazo durante su encuentro en el Guantelete de Bronce y que los magos de Anestaris aparentemente purgaron ha vuelto a aparecer y esta vez nadie ha sido capaz de hacerla irse.

Frederick Sandrino se quedó en el Valle tras la aventura en Heraklis, en una pequeña casa cerca del palacio de Anestaris, y comenzó una relación amorosa con la joven tahur semielfa Cristin Pall, una relación que se deteriora con el paso de los años debido a sus distintos ritmos de envejecimiento; aún así, la relación entre ambos ha supuesto el nacimiento de su primogénita, que ahora tiene 7 años. Su padre Hel-Kasi abandonó el mundo primario en dirección a Feywild poco después de su última aventura, buscando una manera de o acabar finalmente con la constante amenaza de la Duquesa Negra o lograr su ayuda en la Gran Guerra Interplanar, y no se ha vuelto a saber de él; aunque el paso hacia Feywild es ahora casi imposible, Frederick quiere creer que su padre puede sobrevivir a cualquier cosa. Su hermana Aribella, amante del misterioso Elabrin Elkonig, tampoco ha vuelto a aparecer, al igual que el misterioso “primer elkonig”. Mana Mytril del Clan Mytril, enemiga ancestral y portadora de la espada Uru, no ha vuelto a dar problemas en todos estos años, lo que casi preocupa a Frederick más que si apareciera de manera frecuente en su vida. Una de las razones por la que Frederick se ha mantenido oculto y apartado de la acción es que el artefacto que consiguió en su última aventura, la espada Olden, es una de las armas que pueden herir al Segundo Centinela y es por tanto un blanco seguro de los Apóstoles; esta espada ha seguido en silencio y nadie ha encontrado una manera de despertar todo su potencial, aunque Frederick juraría que por la noche le susurra en sueños.

Roc Riverside no pudo volver a establecerse en los Ecos de Tarkin, el viaje interplanar ahora terriblemente arriesgado debido a la Gran Guerra Interplanar, así que decidió instalarse en Anestaris y aprovecharse de su amistad con el Rey Yctarán para crear una base de operaciones desde la que intentar localizar a Rynn (y de paso intentar medrar gracias a su amistad con la libertina Duquesa de Goldfinger). Las noticias sobre Rynn llegan a sus oídos constantemente de boca de veteranos de la Guerra Interplanar, pero nadie ha logrado jamás darle una pista clara sobre su paradero: sus propias investigaciones han sido infructuosas, pues la elkonig a la que él amó es tremendamente escurridiza. Aparte de la constante búsqueda de Rynn, Roc sigue en contacto con su prima Aris, que habiendo superado acontecimientos tan traumáticos como el rechazo de su eterno amor Yctarán o el secuestro por parte de su propio doble interdimensional decidió abandonar la clausura que se había autoimpuesto, negándose a volver a convertirse en una víctima, y se uniò activamente a la vida pública de Anestaris, convirtiéndose en una de las más fieles consejeras de Elena Silverhand.

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Biyu

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